27/05/2016, 02:42
Junto sus manos y asintió como respuesta a la afirmación del muchacho, era un plan descabellado pero no había mucho que hacer. Pronto el mayor amarro algunas de las sogas y en uno de los extremos anudo una de las pesas, Nonoha observo expectante cuando el muchacho lanzo el objeto hacia la ventana, esperando que resultara.
Sonrió al ver que la pesa que habían usado como “ancla” se engancho en algún lugar del marco de la ventana. Antes de decidirse a subir por la cuerda tomo consigo el trozo de tela y el cristal que había usado para cortarla, enrollo la misma alrededor de su puño y tomo el cristal en su boca, suavemente para no lastimarse. Solo quería tener algo con lo cual defenderse si las cosas llegaban a empeorar.
“No puede ser tan difícil” se dijo a si misma mientras comenzaba a subir por la cuerda despacio, al principio de forma lenta pero conforme avanzaban los minutos, más rápido, así hasta llegar a la cima. Con su mano envuelta en la tela retiro los vidrios que habían quedado en la ventana, despejando así el camino, una vez pudo apoyarse en la ventana, más específicamente en su marco, retiro el trozo de cristal de su boca y lo escondió entre su ropa.
Movió sus manos animando a los otros dos a subir, la puerta que los separaba de los rufianes de apoco comenzaba a ceder, amenazando con abrirse en cualquier momento – debemos darnos prisa, esa puerta no podrá aguantar mucho más – la ojiazul a penas y desvió la vista hacia afuera, midiendo quizás la altura que había y pensando en si podrían saltar sin ningún problema, de llegar a verse obligados claro.
Se quedó allí, ayudando desde arriba a cualquiera de los dos hermanos que se dispusiera a subir, halando de la soga para facilitar y hacer más rápido el ascenso.
Sonrió al ver que la pesa que habían usado como “ancla” se engancho en algún lugar del marco de la ventana. Antes de decidirse a subir por la cuerda tomo consigo el trozo de tela y el cristal que había usado para cortarla, enrollo la misma alrededor de su puño y tomo el cristal en su boca, suavemente para no lastimarse. Solo quería tener algo con lo cual defenderse si las cosas llegaban a empeorar.
“No puede ser tan difícil” se dijo a si misma mientras comenzaba a subir por la cuerda despacio, al principio de forma lenta pero conforme avanzaban los minutos, más rápido, así hasta llegar a la cima. Con su mano envuelta en la tela retiro los vidrios que habían quedado en la ventana, despejando así el camino, una vez pudo apoyarse en la ventana, más específicamente en su marco, retiro el trozo de cristal de su boca y lo escondió entre su ropa.
Movió sus manos animando a los otros dos a subir, la puerta que los separaba de los rufianes de apoco comenzaba a ceder, amenazando con abrirse en cualquier momento – debemos darnos prisa, esa puerta no podrá aguantar mucho más – la ojiazul a penas y desvió la vista hacia afuera, midiendo quizás la altura que había y pensando en si podrían saltar sin ningún problema, de llegar a verse obligados claro.
Se quedó allí, ayudando desde arriba a cualquiera de los dos hermanos que se dispusiera a subir, halando de la soga para facilitar y hacer más rápido el ascenso.