19/07/2016, 01:37
Bueno, la verdad es que aunque me aterraba la idea de eso del ferrocarril, por otro lado me moría d eganas de estrenarlo. Por lo visto mamá ya lo había hecho y solo contaba cosas buenas de aquel viaje que hizo. Aquello me mataba de pura curiosidad como si de un lento veneno se tratase. Y la verdad, no tenía nada mejor que hacer, o eso pensaba yo... Así que tocaba probar. Era una primavera tranquila, de aquellas con las que los aromas envuelven tus fosas nasales y la brisa acaricia tus mejillas con suavidad.
Tuve que pegarme una buena pateada hasta la estación más cercano. Estaba en Los Herreros y me llevó más de un día llegar hasta allí. Cualquiera se hubiese echado atrás y hubiese vuelto a Uzushiogakure, pero a mi me podía más la curiosidad. en ocasiones pensaba que esa curiosidad algún día acabaría por matarme.
Me monté en el primer ferrocarril que pasó el cual me llevó hasta un pequeño pueblecito de agricultores. Había desembarcado en Minori y la verdad es que era un sitio de lo más tranquilo. Aprovecharía el día y lo pasaría allí. Un merecido descansao antes de volverme sobre mis pasos, o sobre los raíles en este caso..
Pero antes necesitaba calmar mi garganta la cual me pedía a gritos un refresco o algo así.
No me llevó mucho localizar un lugar en el que sirviesen algo de beber. de hecho estaba cercano a la estación del ferrocarril, sin duda un buen reclamo para los turistas que iban llegando. No me lo pensé dos veces y entré decidido pero con tal descuido que mi cara acabó empotrada en la espalda de un tipo que yacía ahí plantado, como si le hubiesen salido raíces y se hubiese clavado al suelo.
— Joder... — me quejé por lo bajo mientras me desenganchaba de aquel obstáculo y me frotaba la nariz, dolorida.
Pude ver como una muchacha se había llevado su atención, la cual le observaba con una clara curiosidad.
*¡Bah!*
Sin dar más importancia de la que tenía, me dispuse a avanzar en dirección a la primera mesa que encontrase.
Tuve que pegarme una buena pateada hasta la estación más cercano. Estaba en Los Herreros y me llevó más de un día llegar hasta allí. Cualquiera se hubiese echado atrás y hubiese vuelto a Uzushiogakure, pero a mi me podía más la curiosidad. en ocasiones pensaba que esa curiosidad algún día acabaría por matarme.
Me monté en el primer ferrocarril que pasó el cual me llevó hasta un pequeño pueblecito de agricultores. Había desembarcado en Minori y la verdad es que era un sitio de lo más tranquilo. Aprovecharía el día y lo pasaría allí. Un merecido descansao antes de volverme sobre mis pasos, o sobre los raíles en este caso..
Pero antes necesitaba calmar mi garganta la cual me pedía a gritos un refresco o algo así.
No me llevó mucho localizar un lugar en el que sirviesen algo de beber. de hecho estaba cercano a la estación del ferrocarril, sin duda un buen reclamo para los turistas que iban llegando. No me lo pensé dos veces y entré decidido pero con tal descuido que mi cara acabó empotrada en la espalda de un tipo que yacía ahí plantado, como si le hubiesen salido raíces y se hubiese clavado al suelo.
— Joder... — me quejé por lo bajo mientras me desenganchaba de aquel obstáculo y me frotaba la nariz, dolorida.
Pude ver como una muchacha se había llevado su atención, la cual le observaba con una clara curiosidad.
*¡Bah!*
Sin dar más importancia de la que tenía, me dispuse a avanzar en dirección a la primera mesa que encontrase.
![[Imagen: K1lxG4r.png]](https://i.imgur.com/K1lxG4r.png)
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