3/09/2016, 19:58
Le miró casi extrañada al escucharle casi que ‘negando’ entender el mensaje que le había dado ella misma con esa simple frase. Pero por suerte terminó por captar y hacer silencio, ahorrándole a la pelirroja una explicación de lo más incómoda.
Solo buscar al ladrón, salir, y hacer de cuenta que nada pasó, era lo más factible y vaya que estaba de acuerdo con ello. Por ese sencillo detalle era que Ritsuko se dedicaría a cooperar con el moreno y entraría al local como bien le habían indicado que hiciera, aunque no quitaba que la chica estaba bastante nerviosa y al mismo tiempo incómoda. Posiblemente de haber estado acompañada de otra chica o cierta otra persona estaría algo más relajada pero no era el caso.
Ambos shinobis comenzaron a recorrer ese extraño pasillo por el que no deambulaba ni un alma. ¿Tendrían que revisar todas y cada una de las habitaciones…? Trabajo complicado y más para un par de jóvenes sin demasiada experiencia militar como lo eran aquellos dos.
—¿Revisaremos puerta por puerta…? —Preguntó claramente nerviosa la kunoichi que seguía al albino a tal vez un metro de distancia.
El pasillo se notaba sumamente tranquilo, sin ruidos ni nada que lo perturbase hasta que el de Uzushio tuvo la brillante idea de abrir una puerta y comprobar su interior…
Gritos y sonoros ruidos de látigos impactando contra carne se hicieron presentes por todo el pasillo logrando hacer que el rostro de la chica se pusiera tan rojo como su propio cabello.
~¿Cuero…? ¿Y esas cosas raras que eran…? ~Se cuestionó a si misma mientras lentamente se iba sentando usando la pared como soporte para su espalda y flexionaba las piernas lo más posible para refugiar su rostro entre ellas.
—Vámonos… —Dijo la pelirroja en un tono lo suficientemente bajo para que su voz no fuese escuchada por prácticamente nadie más que ella.
—¿Estás segura…? —Fue la única respuesta que consiguió, aunque no se esperaba que fuese de su propia madre.
Solo buscar al ladrón, salir, y hacer de cuenta que nada pasó, era lo más factible y vaya que estaba de acuerdo con ello. Por ese sencillo detalle era que Ritsuko se dedicaría a cooperar con el moreno y entraría al local como bien le habían indicado que hiciera, aunque no quitaba que la chica estaba bastante nerviosa y al mismo tiempo incómoda. Posiblemente de haber estado acompañada de otra chica o cierta otra persona estaría algo más relajada pero no era el caso.
Ambos shinobis comenzaron a recorrer ese extraño pasillo por el que no deambulaba ni un alma. ¿Tendrían que revisar todas y cada una de las habitaciones…? Trabajo complicado y más para un par de jóvenes sin demasiada experiencia militar como lo eran aquellos dos.
—¿Revisaremos puerta por puerta…? —Preguntó claramente nerviosa la kunoichi que seguía al albino a tal vez un metro de distancia.
El pasillo se notaba sumamente tranquilo, sin ruidos ni nada que lo perturbase hasta que el de Uzushio tuvo la brillante idea de abrir una puerta y comprobar su interior…
Gritos y sonoros ruidos de látigos impactando contra carne se hicieron presentes por todo el pasillo logrando hacer que el rostro de la chica se pusiera tan rojo como su propio cabello.
~¿Cuero…? ¿Y esas cosas raras que eran…? ~Se cuestionó a si misma mientras lentamente se iba sentando usando la pared como soporte para su espalda y flexionaba las piernas lo más posible para refugiar su rostro entre ellas.
—Vámonos… —Dijo la pelirroja en un tono lo suficientemente bajo para que su voz no fuese escuchada por prácticamente nadie más que ella.
—¿Estás segura…? —Fue la única respuesta que consiguió, aunque no se esperaba que fuese de su propia madre.