12/09/2016, 06:56
—Vamos lo sacamos y listo… —Afirmó la pelirroja con un tono algo tembloroso.
—Me parece bien, pero no podemos armar un escándalo, por lo que tendremos que actuar con discreción. —El de ojos grises noto que la muchacha rehuía de mirar en dirección a su objetivo.
Ella todavía yacía roja y temblorosa, abrumada por lo incomodo de la situación. El Ishimura hubiese querido gritarle, para que dejara de temblar y se comportara como una kunoichi. Pero el alterarse no iba a resolver nada. Además, el también estaba en las mismas condiciones, por lo que hubiese sido un tanto descarado el exigirle que se mantuviera inmutable.
«No podemos hacer esto en semejante condición mental…» Se irguió amplio y derecho, dio varias lentas y profundas aspiraciones y, finalmente, se palmeó con fuerza ambas mejillas.
—Escúchame, por favor —se dirigió a la jovencita, buscando su rostro con la mirada, para sentir que sus palabras llegaban a ella—. Sé que es difícil estar en un lugar tan “pecaminoso” como este, pero necesitas concentrarte y recobrar la calma. Somos ninjas, así que tómalo como una misión en la cual no quieres, ni puedes, fallar.
Le pareció escuchar unos pasos cerca del lugar por donde habían entrado, por lo que decidió cortar su hablar y concentrarse. «No podemos simplemente cruzar de lado a lado, llamaríamos mucho la atención.» Tampoco podían transformarse para pasar desapercibidos, si algo llegaba a romper su concentración, la súbita nube de humo los delataría por completo. «Lo mejor será moverse cerca de la pared, ocultos en la sombra de la pasarela que forma el segundo piso.»
El joven de ojos grises llevaba un abrigo grueso que le cubría de pies a cuello y una amplia bufanda con la cual podía cubrirse el rostro. Si recogía su cabello y actuaba bien, podía pasar como un simple anciano bajito. «La cuestión es como hacer con ella.» El cabello rojizo, el rostro llamativo y aquellas prendas ajustadas resultarían inconvenientemente atractivos en aquel ambiente. No quería ser cruel con ella, pero... Con ese atuendo sería fácil que la confundieran con una trabajadora de allí.
Hecho un rápido vistazo y dio con algo que le ayudaría; Asomó medio cuerpo hacia dentro y alcanzó un perchero donde colgaban una gabardina de cuello alto y un sombrero de hongo.
Se los ofreció a la pelirroja para que disimulara su presencia con ellos—. Con esto deberías pasar desapercibida —aseguro, mientras se recogía el cabello con una liga y se preparaba psicológicamente—. Hay algunas cosas un poco “impresionantes” allí… Así que solo mantén tu mirada sobre mis pasos y no te apartes. —Estuvo a punto de pedirle que mantuviera su mirada sobre él, pero se detuvo en cuanto noto lo vergonzoso que eso se escucharía.
Con aquello último y con su “disfraz” completo, se dispuso a entrar a aquel ambiente donde la lujuria era tan intensa que incluso era perceptible a través de sus cinco sentidos.
—Me parece bien, pero no podemos armar un escándalo, por lo que tendremos que actuar con discreción. —El de ojos grises noto que la muchacha rehuía de mirar en dirección a su objetivo.
Ella todavía yacía roja y temblorosa, abrumada por lo incomodo de la situación. El Ishimura hubiese querido gritarle, para que dejara de temblar y se comportara como una kunoichi. Pero el alterarse no iba a resolver nada. Además, el también estaba en las mismas condiciones, por lo que hubiese sido un tanto descarado el exigirle que se mantuviera inmutable.
«No podemos hacer esto en semejante condición mental…» Se irguió amplio y derecho, dio varias lentas y profundas aspiraciones y, finalmente, se palmeó con fuerza ambas mejillas.
—Escúchame, por favor —se dirigió a la jovencita, buscando su rostro con la mirada, para sentir que sus palabras llegaban a ella—. Sé que es difícil estar en un lugar tan “pecaminoso” como este, pero necesitas concentrarte y recobrar la calma. Somos ninjas, así que tómalo como una misión en la cual no quieres, ni puedes, fallar.
Le pareció escuchar unos pasos cerca del lugar por donde habían entrado, por lo que decidió cortar su hablar y concentrarse. «No podemos simplemente cruzar de lado a lado, llamaríamos mucho la atención.» Tampoco podían transformarse para pasar desapercibidos, si algo llegaba a romper su concentración, la súbita nube de humo los delataría por completo. «Lo mejor será moverse cerca de la pared, ocultos en la sombra de la pasarela que forma el segundo piso.»
El joven de ojos grises llevaba un abrigo grueso que le cubría de pies a cuello y una amplia bufanda con la cual podía cubrirse el rostro. Si recogía su cabello y actuaba bien, podía pasar como un simple anciano bajito. «La cuestión es como hacer con ella.» El cabello rojizo, el rostro llamativo y aquellas prendas ajustadas resultarían inconvenientemente atractivos en aquel ambiente. No quería ser cruel con ella, pero... Con ese atuendo sería fácil que la confundieran con una trabajadora de allí.
Hecho un rápido vistazo y dio con algo que le ayudaría; Asomó medio cuerpo hacia dentro y alcanzó un perchero donde colgaban una gabardina de cuello alto y un sombrero de hongo.
Se los ofreció a la pelirroja para que disimulara su presencia con ellos—. Con esto deberías pasar desapercibida —aseguro, mientras se recogía el cabello con una liga y se preparaba psicológicamente—. Hay algunas cosas un poco “impresionantes” allí… Así que solo mantén tu mirada sobre mis pasos y no te apartes. —Estuvo a punto de pedirle que mantuviera su mirada sobre él, pero se detuvo en cuanto noto lo vergonzoso que eso se escucharía.
Con aquello último y con su “disfraz” completo, se dispuso a entrar a aquel ambiente donde la lujuria era tan intensa que incluso era perceptible a través de sus cinco sentidos.
![[Imagen: aab687219fe81b12d60db220de0dd17c.gif]](https://i.pinimg.com/originals/aa/b6/87/aab687219fe81b12d60db220de0dd17c.gif)
