21/11/2016, 04:24
Al ver a alguien delante del monolito Noemi automáticamente pensó que estaría rindiendo algún tipo de tributo a sus seres queridos, solo por eso se mostraría un tanto distante, siquiera siguiendo molestándose en sonreír a la hora de saludar a un desconocido o mínimamente dar el “buenos días” en lugar de un simple hola sin mucha emoción.
De cualquier manera, grande fue la sorpresa que se llevó la rubia al recibir ese saludo por parte de aquel desconocido de cabellos verdosos, es decir, no se notaba deprimido ni nada por el estilo y tampoco le haría falta demasiado esfuerzo para llegar a sonar alegre.
—Bien, pensé que…
La kunoichi no terminaría de hablar que sería interrumpida por dos hombres armados y algo más altos que ella, lo suficiente para que tuviera que alzar la vista para intentar verles la cara mientras hablaban entre sí. No iba a interrumpirles claramente así que… ~Amo, significa que ha de ser un ricachón por ahí en Uzushio… ~Se planteó Noemi centrando nuevamente la mirada en el Hyuuga.
Para este momento la chica se daría cuenta que este portaba la bandana de todo shinobi en el brazo despejándole todo tipo de duda, salvo por una. ~¿Es necesario que viaje con otro par de shinobis…? ~A los ojos de la Senju esos dos recién llegados eran meros guardaespaldas contratado… ¡Para proteger a otro shinobi! ~Bueno, yo podría haber traído a Koko también… ~Se replanteó en silencio, en lo que esperaba a los tres desconocidos que tenía delante.
Por suerte para ella el diálogo entre aquellos de Uzushio no duraría más que un minuto, incluso menos por lo que enseguida volvería a tener cierto protagonismo. Después de todo, se volvía difícil no escuchar una conversación estando tan cerca como ella lo estaba así que no podría fingir lo contrario.
—Noemi, el gusto es mío. —Respondió con una sonrisa de medio lado acompañada de un ligero gesto con la cabeza. —Pensé que había venido para visitar a algún ser querido suyo. —Agregó con sumo respeto, lo último que quería era que esos dos grandotes intentasen matarla aunque de haberlo querido ya lo hubiesen hecho muy probablemente.
De cualquier manera, grande fue la sorpresa que se llevó la rubia al recibir ese saludo por parte de aquel desconocido de cabellos verdosos, es decir, no se notaba deprimido ni nada por el estilo y tampoco le haría falta demasiado esfuerzo para llegar a sonar alegre.
—Bien, pensé que…
La kunoichi no terminaría de hablar que sería interrumpida por dos hombres armados y algo más altos que ella, lo suficiente para que tuviera que alzar la vista para intentar verles la cara mientras hablaban entre sí. No iba a interrumpirles claramente así que… ~Amo, significa que ha de ser un ricachón por ahí en Uzushio… ~Se planteó Noemi centrando nuevamente la mirada en el Hyuuga.
Para este momento la chica se daría cuenta que este portaba la bandana de todo shinobi en el brazo despejándole todo tipo de duda, salvo por una. ~¿Es necesario que viaje con otro par de shinobis…? ~A los ojos de la Senju esos dos recién llegados eran meros guardaespaldas contratado… ¡Para proteger a otro shinobi! ~Bueno, yo podría haber traído a Koko también… ~Se replanteó en silencio, en lo que esperaba a los tres desconocidos que tenía delante.
Por suerte para ella el diálogo entre aquellos de Uzushio no duraría más que un minuto, incluso menos por lo que enseguida volvería a tener cierto protagonismo. Después de todo, se volvía difícil no escuchar una conversación estando tan cerca como ella lo estaba así que no podría fingir lo contrario.
—Noemi, el gusto es mío. —Respondió con una sonrisa de medio lado acompañada de un ligero gesto con la cabeza. —Pensé que había venido para visitar a algún ser querido suyo. —Agregó con sumo respeto, lo último que quería era que esos dos grandotes intentasen matarla aunque de haberlo querido ya lo hubiesen hecho muy probablemente.