11/12/2016, 18:21
¿Por qué tenía aprender? ¿Acaso la historia eran tan importante como decían sus padres? El simple hecho de ir a la biblioteca le daba flojera, sí apenas podía leer, a medias, y comprender lo que allí decía, realmente no era una actividad que le gustase para nada, pero se lo debía a su padre así que prácticamente era obligatorio; el hecho era que no bastaba con ir a la biblioteca en la aldea, sino que debía viajar hasta la frontera para ir a aquella, no sabía que significado tendría aquel lugar o simplemente no le querían en casa ese día, el motivo era un tanto extraño, pero sin rechistar mucho se dirigió hacia allá.
El clima estaba bastante fresco, y aunque no era necesario, su madre le había dado una túnica blanca y gruesa para que se abrigase, todo con la finalidad de que su único hijo no cogiese un resfriado. El camino a la frontera fue de lo más normal y aburrido, lo bueno fue que pudo comer una o dos frutas que llevo de casa, en esa temporada era difícil encontrar alimentos en el bosque. Finalmente en su destino antes de llegar al lugar indicado, que no sabía con exactitud donde quedaba, decidió visualizar un poco sus alrededores y conocer más aquel poblado.
Trascurrieron varios minutos y llegó a lo que podría ser una plaza, la gente transitaba en paz y tranquilidad, o eso parecía ante los ojos del Aburame; lo que llamo su atención fue un muchacho alto, mucho más alto que él por supuesto, de cabellera negra y un tanto corpulento, por algún extraño motivo se detuvo a observarle, pero no duraría mucho tiempo ya que éste se empezaría a mover y en modo de juego, un juego que solo él jugaba, Hao le siguió.
Por cosas del destino aquel sujeto entró a la biblioteca, que curioso encontrar el camino a donde iba sin siquiera intentarlo, el destino le estaba dando una señal tendría que leer, sin embargo, el pelinegro siguió hasta la sección de historia aquel sujeto y fue entonces cuando se detuvo, ¿Cuál era el libro que iba a leer? Ya no recordaba el título, o sobre que iba, pero aquel sujeto podría darle una pista o ayudarle de algún modo.
-Ola buzko un livro zobre istorya.- Dijo con su lenguaje característico.
El clima estaba bastante fresco, y aunque no era necesario, su madre le había dado una túnica blanca y gruesa para que se abrigase, todo con la finalidad de que su único hijo no cogiese un resfriado. El camino a la frontera fue de lo más normal y aburrido, lo bueno fue que pudo comer una o dos frutas que llevo de casa, en esa temporada era difícil encontrar alimentos en el bosque. Finalmente en su destino antes de llegar al lugar indicado, que no sabía con exactitud donde quedaba, decidió visualizar un poco sus alrededores y conocer más aquel poblado.
Trascurrieron varios minutos y llegó a lo que podría ser una plaza, la gente transitaba en paz y tranquilidad, o eso parecía ante los ojos del Aburame; lo que llamo su atención fue un muchacho alto, mucho más alto que él por supuesto, de cabellera negra y un tanto corpulento, por algún extraño motivo se detuvo a observarle, pero no duraría mucho tiempo ya que éste se empezaría a mover y en modo de juego, un juego que solo él jugaba, Hao le siguió.
Por cosas del destino aquel sujeto entró a la biblioteca, que curioso encontrar el camino a donde iba sin siquiera intentarlo, el destino le estaba dando una señal tendría que leer, sin embargo, el pelinegro siguió hasta la sección de historia aquel sujeto y fue entonces cuando se detuvo, ¿Cuál era el libro que iba a leer? Ya no recordaba el título, o sobre que iba, pero aquel sujeto podría darle una pista o ayudarle de algún modo.
-Ola buzko un livro zobre istorya.- Dijo con su lenguaje característico.
