25/02/2017, 00:25
Ritsuko finalmente dijo comprender las palabras del tiburón, que eran quizás las más sensatas que había dicho en un buen tiempo. Para jóvenes como ellos siempre estaba presente la imperiosa necesidad de explorar el mundo, y aunque en la mayoría de las ocasiones sus aventuras pasaban desapercibidas, existía la posibilidad de que en algún momento estuvieran en algún lugar poco indicado con las personas incorrectas.
Pero por suerte, ambos estaban a salvo. Protegidos por el pacto, aunque siempre con la certeza de que allí entre núcleos de poder tan grandes e independientes como lo eran las tres grandes aldeas; habría al menos una diminuta gota de hostilidad que en cualquier momento podría explotar.
¿O de lo contrario, para qué seguir teniendo fuerzas militares si no se pensase que en algún momento las iban a necesitar?
—Hace unas semanas conocí a un tío de Amegakure, por hacerse el rudo casi lo matan.
—¿Y... de quién coño hablas? —preguntó—. porque no hay shinobi más rudo que yo en Amegakure. A excepción de mi Kage, quizás.
Aunque interesado, volvió a indagar en el asunto.
—¿cuál era su nombre? —espetó, como si quisiese obligarla a responder.
Pero por suerte, ambos estaban a salvo. Protegidos por el pacto, aunque siempre con la certeza de que allí entre núcleos de poder tan grandes e independientes como lo eran las tres grandes aldeas; habría al menos una diminuta gota de hostilidad que en cualquier momento podría explotar.
¿O de lo contrario, para qué seguir teniendo fuerzas militares si no se pensase que en algún momento las iban a necesitar?
—Hace unas semanas conocí a un tío de Amegakure, por hacerse el rudo casi lo matan.
—¿Y... de quién coño hablas? —preguntó—. porque no hay shinobi más rudo que yo en Amegakure. A excepción de mi Kage, quizás.
Aunque interesado, volvió a indagar en el asunto.
—¿cuál era su nombre? —espetó, como si quisiese obligarla a responder.
