12/04/2017, 15:23
Keisuke no le dio un segundo pensamiento a las palabras de la persona que con tanto entusiasmo había parado para preguntarle. Al parecer, las respuestas no satisficieron al joven y decidió entrar en la tienda tras Mogura. Estaba tan decidido que lo primero que hizo al entrar en la tienda fue lanzarse a su compañero para preguntarle por su tercer y ausente compañero, y tras una breve conversación se lanzó a toda prisa al mostrador.
En cuanto estuvieron lo suficientemente cerca el gato frunció el ceño, dando a entender que igual se lanzaba a arañarles hasta en la foto de la graduación. Cuando ambos hubieran acabado de hablar y finalmente, desvelado que no eran unos vándalos cualquiera sino shinobis de Amegakure, una nube de humo aparecería en el mismo mostrador, impidiendo momentáneamente ver a través o sobre de él. Sin saber que había sucedido exactamente una voz aguda e infantil les sobresaltaría por detrás.
— ¿Shinobis vosotros? Si ni os habéis pispao de que el gato era nada menos que un henge.
Cuando se voltearan hacia atrás, que era de donde venía la voz, verían lo que parecía ser, y era, una cría de unos diez años mirándoles con arrogancia, como si estuviera llamándoles inútiles con la mirada, aunque realmente les estaba llamando inútiles con la mirada.
— Dejemos las cosas claras, me dijeron que venían tres gennins, y sois dos, y habéis entrado sin saludar y os ponéis a charlas dentro de la tienda de Oba-san como si tal cosa ¿y ahora esperáis que la legendaria mujer gata, la más poderosa shinobi gatuna de todos los tiempos se levante para atenderos? — su tono era de indignación, como si fueran gatos y se hubieran orinado donde no debían. — Tú — dijo señalando a Mogura con el indice — Aún no has dado los buenos días ni un hola, ni siquiera un hey, ¡mal educado! Y tú — cambiando a Keisuke — se saluda al entrar, no después de haber estado de chachara con tu amiguito. ¡Mal educado!
Pasó entre los dos shinobis para sentarse de un salto en el mostrador y quedar un poco más alta que ellos, apoyó su codo en su pierna y su barbilla en su mano.
— ¿Y por qué estáis aquí exactamente? No os pagamos para que vengáis a ver lo bonita que está la tienda. Aunque está realmente bonita.
La muchacha tenía el pelo marron corto alborotado y ojos marrones amarillentos, con unos bigotes de gato dibujados a ambos lados de la nariz. Los miraba impaciente.
![[Imagen: MsR3sea.png]](https://i.imgur.com/MsR3sea.png)
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