21/04/2017, 11:05
Yuki le quitó de las manos el biberón, procediendo a dárselo con sorprendente habilidad a su hermano, que lo aceptó de buen grado. Ignoró deliberadamente el interrogatorio de Karamaru durante unos instantes, momentos que aprovechó para tratar de tragar saliva y recomponerse. Una gotita de sudor discurrió por su frente.
Era inútil, no se le ocurría una mentira aceptable. O más bien no soportaba la presión de estar mintiendo a un ninja mucho mayor que él al que acababa de conocer. Su rostro se distorsionó, tomando el aspecto de una sonrisa cómicamente forzada.
—N-no te cabrees conmigo, por favor... no sé donde está, pero dijo que quería descubrir qué ocultabas... —manifestó con ojos llorosos, voz acongojada.
Tanabe depositó el vaso sobre la encimera de la cocina. No había perturbado de ninguna manera el líquido acuoso que el susodicho contenía.
Se limitó a sentarse en la misma silla que había utilizado para ganar la altura extra que necesitó a la hora de alcanzar la copa, sus ojos fijos como lapas en el objeto.
Deseaba saber, de forma ferviente y con todo su ser, para qué servía ese dichoso vaso de agua.
Era inútil, no se le ocurría una mentira aceptable. O más bien no soportaba la presión de estar mintiendo a un ninja mucho mayor que él al que acababa de conocer. Su rostro se distorsionó, tomando el aspecto de una sonrisa cómicamente forzada.
—N-no te cabrees conmigo, por favor... no sé donde está, pero dijo que quería descubrir qué ocultabas... —manifestó con ojos llorosos, voz acongojada.
Tanabe depositó el vaso sobre la encimera de la cocina. No había perturbado de ninguna manera el líquido acuoso que el susodicho contenía.
Se limitó a sentarse en la misma silla que había utilizado para ganar la altura extra que necesitó a la hora de alcanzar la copa, sus ojos fijos como lapas en el objeto.
Deseaba saber, de forma ferviente y con todo su ser, para qué servía ese dichoso vaso de agua.
