26/04/2017, 20:06
Era una tarde de lo más tranquila en el Edificio de la Arashikage. Cuando más apretaban las tareas era por la mañana y a última hora, que volvía todo el mundo a dar sus informes. Así que en esas horas entre la comida y cuando el sol empieza a ocultarse era cuando más tranquila y fluidamente iba todo.
Eso no significa que estuvieran todos tocandose lo que no suena, sino que todo era más calmado. Subía y bajaba gente por las escaleras y por el ascensor, pero mayormente sin ninguna prisa. Se leían y archivaban papeles, se escuchaba alguna que otra voz pidiendo perdón y permiso...
Gracias a esa situación, en cuanto se abrió la puerta casi todos los ojos se clavaron en ella y el genin que entró por ella no pasó desapercibido. Aún menos cuando se lanzó a Objetos Perdidos a pedir una misión.
— ¡Chaval, que estás empanao! La secretaría está ahí
La anciana de Objetos Perdidos le señaló el mostrador tras el cual parecía sentarse un chaval joven con chaleco de Chunnin y la bandana como pañuelo en la cabeza. Éste parecía nervioso porque la mujer le señalase, o más bien porque le mandara al genin hiperactivo.
Eso no significa que estuvieran todos tocandose lo que no suena, sino que todo era más calmado. Subía y bajaba gente por las escaleras y por el ascensor, pero mayormente sin ninguna prisa. Se leían y archivaban papeles, se escuchaba alguna que otra voz pidiendo perdón y permiso...
Gracias a esa situación, en cuanto se abrió la puerta casi todos los ojos se clavaron en ella y el genin que entró por ella no pasó desapercibido. Aún menos cuando se lanzó a Objetos Perdidos a pedir una misión.
— ¡Chaval, que estás empanao! La secretaría está ahí
La anciana de Objetos Perdidos le señaló el mostrador tras el cual parecía sentarse un chaval joven con chaleco de Chunnin y la bandana como pañuelo en la cabeza. Éste parecía nervioso porque la mujer le señalase, o más bien porque le mandara al genin hiperactivo.
