20/08/2017, 15:55
—Entonces ya está, has hecho un gran trabajo —afirmó con convicción—. Espero que las playas sigan así de limpias durante mucho tiempo, o tendremos que volver a llamarte.
—Yo también lo espero —afirmo, cansado—. De igual forma, cuando necesiten ayuda para sanear la playa, no duden en hacer una solicitud en el edificio del Kage. Puede que no sea yo quien venga, pero es seguro que asignaran a alguien para la tarea.
“Aunque… creo que me gustaría encargarme una próxima vez”.
El peliblanco se monto al hombro aquella pesada bolsa de basura, y la muchacha que le acompañaba comenzó a tirar de él presurosamente, como si quisiera trotar un poco por sobre aquellas blancas y puras arenas. Aquellos arranques de energía no eran algo habitual en el Hakagurē, pero se permitió el disfrutarlo por unos instante, más que todo para corresponder la amabilidad de aquella chica.
“Creo que es normal: Quien sabe cuánto tiempo ha pasado desde la última vez que pudo correr tan despreocupadamente por la playa”.
—Ahora solo tienes que informar a mi abuelo, creo que tiene un pergamino para ti, supongo que lo necesitarás para finalizar tu misión... En el edificio de la Uzukage, si no me equivoco.
—Sí, con eso ya daría por finalizada la misión.
—Ha sido todo un placer, Kotetsu-san; espero que todo vaya bien a partir de ahora —dijo Kaede mientras inclinaba un poco su tronco, haciendo una pequeña reverencia —. Yo me quedaré un rato más revisando que todo esté en orden, ¡ha sido un placer!
—... El gusto ha sido mío, Kaede-san —respondió, mientras que con un poco de decoro desviaba su mirada de aquello que se mecía bajo el efecto de tan simpática reverencia—. Espero que todo se mantenga en orden durante un buen tiempo. —La muchacha agito su mano en forma de despedida y comenzó a alejarse—. ¡Una cosa mas, Kaede-san —le grito cuando ya estaba un poco lejos—, ten cuidado con los cangrejos!
Kōtetsu la vio alejarse, ahora sin vergüenza alguna al mirar el idílico espectáculo que ofrecía la mera presencia y andar de aquella jovencita playera.
Cuando ya no la pudo divisar más, se dio media vuelta y camino hasta la choza en donde debía estar Kageru. Se paro en la entrada y con voz moderada llamo hacia el interior:
—Disculpe la interrupción —dijo primeramente, por si estaba descansando o por si yacia ocupado—. He terminado con la labor asignada, la playa ya se encuentra limpia.
—Yo también lo espero —afirmo, cansado—. De igual forma, cuando necesiten ayuda para sanear la playa, no duden en hacer una solicitud en el edificio del Kage. Puede que no sea yo quien venga, pero es seguro que asignaran a alguien para la tarea.
“Aunque… creo que me gustaría encargarme una próxima vez”.
El peliblanco se monto al hombro aquella pesada bolsa de basura, y la muchacha que le acompañaba comenzó a tirar de él presurosamente, como si quisiera trotar un poco por sobre aquellas blancas y puras arenas. Aquellos arranques de energía no eran algo habitual en el Hakagurē, pero se permitió el disfrutarlo por unos instante, más que todo para corresponder la amabilidad de aquella chica.
“Creo que es normal: Quien sabe cuánto tiempo ha pasado desde la última vez que pudo correr tan despreocupadamente por la playa”.
—Ahora solo tienes que informar a mi abuelo, creo que tiene un pergamino para ti, supongo que lo necesitarás para finalizar tu misión... En el edificio de la Uzukage, si no me equivoco.
—Sí, con eso ya daría por finalizada la misión.
—Ha sido todo un placer, Kotetsu-san; espero que todo vaya bien a partir de ahora —dijo Kaede mientras inclinaba un poco su tronco, haciendo una pequeña reverencia —. Yo me quedaré un rato más revisando que todo esté en orden, ¡ha sido un placer!
—... El gusto ha sido mío, Kaede-san —respondió, mientras que con un poco de decoro desviaba su mirada de aquello que se mecía bajo el efecto de tan simpática reverencia—. Espero que todo se mantenga en orden durante un buen tiempo. —La muchacha agito su mano en forma de despedida y comenzó a alejarse—. ¡Una cosa mas, Kaede-san —le grito cuando ya estaba un poco lejos—, ten cuidado con los cangrejos!
Kōtetsu la vio alejarse, ahora sin vergüenza alguna al mirar el idílico espectáculo que ofrecía la mera presencia y andar de aquella jovencita playera.
Cuando ya no la pudo divisar más, se dio media vuelta y camino hasta la choza en donde debía estar Kageru. Se paro en la entrada y con voz moderada llamo hacia el interior:
—Disculpe la interrupción —dijo primeramente, por si estaba descansando o por si yacia ocupado—. He terminado con la labor asignada, la playa ya se encuentra limpia.
![[Imagen: aab687219fe81b12d60db220de0dd17c.gif]](https://i.pinimg.com/originals/aa/b6/87/aab687219fe81b12d60db220de0dd17c.gif)
