22/08/2017, 22:33
— Venga, vamos Shiori, terminamos rápido con el comedor y ya somos libres. —
El positivismo de Riko era tranquilizador al mismo tiempo que perturbador. Sin embargo, su sonrisa se le contagió a la Uzumaki, la cual estaba más bien alicaida un momento atrás.
— ¡Vamos va!
Dijo con entusiasmo. Tal vez ninguno de los dos pensó en las posibilidades de cómo podía estar el comedor. Un sitio donde se maneja tanta comida... tal y como estaban los baños no sería extraño pensar en que el comedor podía estar más o menos igual, comida en el techo, comida en el suelo, comida en la comida...
Cuando ya hubiesen empezado su camino hacia el lugar al que debían ir, una voz resonaría tras ellos.
— ¡Y nada de tirar cubos de agua!
Sonaría algo amortiguada pero la oyeron perfectamente. Shiori por su parte acelería el paso intentando dejar atrás el recuerdo de que un superior que además era el que debía darles o quitarles la recompensa de la misión sabía que lo habían hecho de forma poco profesional y más bien perezosa.
Ambos habían estudiado durante años ahí y esas paredes habían sido su hogar durante esos años, donde entrenabas y comias y jugabas y todo basicamente. Así que llegar al comedor no les supusó casi ningún tiempo ni esfuerzo.
Al entrar por la puerta no les golpearía ningún olor nauseabundo ni nada similar, un poco de olor a tomate sí que había y era porque el último día les habían dado de comer pasta con tomate y algún espabilado empezó una guerra de espagueti y la cosa se torció. Las paredes estaban repletas de largos fideos con tomate casi fosilizado ya. Para quitar eso deberían mojarlo, quitar la pasta y entonces cepillarlo a muerte.
Por suerte, el suelo estaba ya limpio, seguramente trabajo de Daichi antes de venir a buscarles.
El positivismo de Riko era tranquilizador al mismo tiempo que perturbador. Sin embargo, su sonrisa se le contagió a la Uzumaki, la cual estaba más bien alicaida un momento atrás.
— ¡Vamos va!
Dijo con entusiasmo. Tal vez ninguno de los dos pensó en las posibilidades de cómo podía estar el comedor. Un sitio donde se maneja tanta comida... tal y como estaban los baños no sería extraño pensar en que el comedor podía estar más o menos igual, comida en el techo, comida en el suelo, comida en la comida...
Cuando ya hubiesen empezado su camino hacia el lugar al que debían ir, una voz resonaría tras ellos.
— ¡Y nada de tirar cubos de agua!
Sonaría algo amortiguada pero la oyeron perfectamente. Shiori por su parte acelería el paso intentando dejar atrás el recuerdo de que un superior que además era el que debía darles o quitarles la recompensa de la misión sabía que lo habían hecho de forma poco profesional y más bien perezosa.
Ambos habían estudiado durante años ahí y esas paredes habían sido su hogar durante esos años, donde entrenabas y comias y jugabas y todo basicamente. Así que llegar al comedor no les supusó casi ningún tiempo ni esfuerzo.
Al entrar por la puerta no les golpearía ningún olor nauseabundo ni nada similar, un poco de olor a tomate sí que había y era porque el último día les habían dado de comer pasta con tomate y algún espabilado empezó una guerra de espagueti y la cosa se torció. Las paredes estaban repletas de largos fideos con tomate casi fosilizado ya. Para quitar eso deberían mojarlo, quitar la pasta y entonces cepillarlo a muerte.
Por suerte, el suelo estaba ya limpio, seguramente trabajo de Daichi antes de venir a buscarles.