26/08/2017, 19:21
—Buenas tardes, un momento por favor —pidió la joven mientras sacaba un rollo con bordes de color y una gran D estampada en el medio, desenrrolló el pergamino y buscó el nombre que había mencionado el genin —Bien, aquí está, solo necesito los pergaminos que tienes que entregar, lo tacharemos y procederemos a darte tu recompensa, que se tramitará en uno o dos días.
—Entendido —afirmo el joven genin, mientras colocaba los pergaminos solicitados sobre la barra—. Con eso quedaría todo en orden, así que me retiro. Gracias por su atención.
El espadachín realizo una leve reverencia y luego se dio la vuelta, dispuesto a retirarse. El trabajo ya estaba hecho y ahora solo le quedaba esperar su merecido pago, que llegaría por correo como solía hacerlo. Aunque para él la verdadera recompensa no estaba en la cantidad monetaria que iban a pagarle, sino en la experiencia misma que obtuvo mientras desempeñaba su misión.
Él había escuchado de otros ninjas que las misiones básicas eran aburridas y que nada tenían que aportar al desarrollo y prueba de sus habilidades, pero ahora estaba seguro de que aquello era una forma herrada de verlo: Las primeras misiones eran ideales para que los principiantes pudiesen entender que no todos los problemas de la villa se reducen a combates y que el campo de trabajo de un ninja es extremadamente amplio, con lo que incluye todo aquello que sea un servicio público o una labor social. También era una forma de conocer a la gente de la aldea, a la cual sirven, mientras realizan un trabajo que ha de desarrollar su sentido de pertenencia.
“Si… me pregunto que otra interesante misión me asignaran la próxima vez”, pensó mientras se marchaba a casa a descansar… y a tomar un baño de agua fría, pues ya estaba sudando otra vez.
—Entendido —afirmo el joven genin, mientras colocaba los pergaminos solicitados sobre la barra—. Con eso quedaría todo en orden, así que me retiro. Gracias por su atención.
El espadachín realizo una leve reverencia y luego se dio la vuelta, dispuesto a retirarse. El trabajo ya estaba hecho y ahora solo le quedaba esperar su merecido pago, que llegaría por correo como solía hacerlo. Aunque para él la verdadera recompensa no estaba en la cantidad monetaria que iban a pagarle, sino en la experiencia misma que obtuvo mientras desempeñaba su misión.
Él había escuchado de otros ninjas que las misiones básicas eran aburridas y que nada tenían que aportar al desarrollo y prueba de sus habilidades, pero ahora estaba seguro de que aquello era una forma herrada de verlo: Las primeras misiones eran ideales para que los principiantes pudiesen entender que no todos los problemas de la villa se reducen a combates y que el campo de trabajo de un ninja es extremadamente amplio, con lo que incluye todo aquello que sea un servicio público o una labor social. También era una forma de conocer a la gente de la aldea, a la cual sirven, mientras realizan un trabajo que ha de desarrollar su sentido de pertenencia.
“Si… me pregunto que otra interesante misión me asignaran la próxima vez”, pensó mientras se marchaba a casa a descansar… y a tomar un baño de agua fría, pues ya estaba sudando otra vez.
![[Imagen: aab687219fe81b12d60db220de0dd17c.gif]](https://i.pinimg.com/originals/aa/b6/87/aab687219fe81b12d60db220de0dd17c.gif)
