29/08/2017, 20:10
Cuando acabaron de dejar esa pared más limpia de lo que estaban ellos volvieron a oir pasos, por lo menos Shiori se giraría hacia la puerta esperando otro sermón. Tal vez había sentido la muerte del clon de Riko y ahora Daichi venía a por sus cabezas por seguir usando esos metodos tan temerarios.
Pero la puerta doble del comedor se abrió de par en par dejando ver una figura que ambos reconocerían, pues había sido su profesora durante años, Akimichi Yakiro. Era un poco más alta que ellos, un poco eh, y mucho más... ancha, con el pelo castaño recogido en un frondoso moño y unos ojos color chocolate. Sin embargo, esa "anchura" provocaba que su rostro fuera más redondito y rechoncho, dando una imagen de afabilidad que pegaba totalmente con su personalidad.
Vestía con vestidos anchos tipicos de embarazadas, solo que ella no estaba embarazada, aunque debajo llevaba una tipica indumentaria shinobi. En este caso llevaba un vestido carmesí con remolinos blancos por todas partes. Ambos sabían que lo que recibirian a continuación es una tipica preocupacion maternal y un trato cariñoso que no encontrarían en ningún otro sitio, como si fueran madre e hijos.
— ¿Qué haceis vosotros aún aquí? Ha sido cosa de Daichi-kun, ¿a que sí? Ains, qué hombre este.
Primero fue a Shiori, más rápido de lo que uno pudiese esperar.
— Aquí tienes, Shiori-chan. Dale recuerdos a tu madre de mi parte.
Se sacó un pequeño pergamino y lo depositó en las manos de Shiori.
— Esto os servira como confirmación de que habeis completado vuestra misión, a los dos, claro.
— Gra... ¡Gracias, Yakiro-chan! Y lo siento por lo de antes, es que Riko estaba solo y...
— Ay, cielo, no tienes que disculparte. Yo tambien fui joven y alocada. — agarró la mejilla de Shiori con el indice y el pulgar y le dio un pequeño tiron— Ah, dulce juventud. Una cosa más y os dejo ir.
Con un sutil movimiento de muñeca hizo volar dos shurikens, uno de ellos atravesaría el clon de agua y el otro pasaría rozando a Riko pero sin cortarle la piel, sino un lado de los mechones de pelo que llevaba colgando.
— En la academia no se hacen jutsus. Que ya no seas estudiante no significa que puedas hacer lo que quieras. Hala, ya podeis marcharos, yo me encargo.
Shiori haría una leve reverencia y se marcharía tan rápido como pudiese esperando que Riko la siguiese.
Pero la puerta doble del comedor se abrió de par en par dejando ver una figura que ambos reconocerían, pues había sido su profesora durante años, Akimichi Yakiro. Era un poco más alta que ellos, un poco eh, y mucho más... ancha, con el pelo castaño recogido en un frondoso moño y unos ojos color chocolate. Sin embargo, esa "anchura" provocaba que su rostro fuera más redondito y rechoncho, dando una imagen de afabilidad que pegaba totalmente con su personalidad.
Vestía con vestidos anchos tipicos de embarazadas, solo que ella no estaba embarazada, aunque debajo llevaba una tipica indumentaria shinobi. En este caso llevaba un vestido carmesí con remolinos blancos por todas partes. Ambos sabían que lo que recibirian a continuación es una tipica preocupacion maternal y un trato cariñoso que no encontrarían en ningún otro sitio, como si fueran madre e hijos.
— ¿Qué haceis vosotros aún aquí? Ha sido cosa de Daichi-kun, ¿a que sí? Ains, qué hombre este.
Primero fue a Shiori, más rápido de lo que uno pudiese esperar.
— Aquí tienes, Shiori-chan. Dale recuerdos a tu madre de mi parte.
Se sacó un pequeño pergamino y lo depositó en las manos de Shiori.
— Esto os servira como confirmación de que habeis completado vuestra misión, a los dos, claro.
— Gra... ¡Gracias, Yakiro-chan! Y lo siento por lo de antes, es que Riko estaba solo y...
— Ay, cielo, no tienes que disculparte. Yo tambien fui joven y alocada. — agarró la mejilla de Shiori con el indice y el pulgar y le dio un pequeño tiron— Ah, dulce juventud. Una cosa más y os dejo ir.
Con un sutil movimiento de muñeca hizo volar dos shurikens, uno de ellos atravesaría el clon de agua y el otro pasaría rozando a Riko pero sin cortarle la piel, sino un lado de los mechones de pelo que llevaba colgando.
— En la academia no se hacen jutsus. Que ya no seas estudiante no significa que puedas hacer lo que quieras. Hala, ya podeis marcharos, yo me encargo.
Shiori haría una leve reverencia y se marcharía tan rápido como pudiese esperando que Riko la siguiese.