1/10/2017, 15:33
El estomago de Juro le confesó algo que llevaba tiempo queriendo decirle, necesitaba que repostara, con urgencia. Y ya no solo eso, se había orquestado con su boca y su vejiga que exigian movimiento de liquidos inversos. Uno quería que le metiesen liquido y el otro que se lo sacasen, como se equivocara en cual quería cual se podía liar parda.
Así, sin otro remedio, nuestro genin se internó en su villa. Aceptando que de vez en cuando uno tiene que perderse para encontrarse. Las calles estaban como siempre, con transito en ambos sentidos y algún que otro puesto de comida rápida. Pero Juro se había internado en la famosa calle de los postres de Kusagakure, donde la mayoría de sitios donde comer eran heladerias y chocolaterias. Y los puestos de comida rápida ofrecían chocolate caliente con pastas de todo tipo.
Así que igual debería replantearse comer allí.
Así, sin otro remedio, nuestro genin se internó en su villa. Aceptando que de vez en cuando uno tiene que perderse para encontrarse. Las calles estaban como siempre, con transito en ambos sentidos y algún que otro puesto de comida rápida. Pero Juro se había internado en la famosa calle de los postres de Kusagakure, donde la mayoría de sitios donde comer eran heladerias y chocolaterias. Y los puestos de comida rápida ofrecían chocolate caliente con pastas de todo tipo.
Así que igual debería replantearse comer allí.
