11/10/2017, 17:47
—Claro —respondió con una sonrisa vaga en el rostro.
Aunque se mostraba algo molesta y desvió la mirada al lado contrario al que daba con el shinobi. Algo ahí le hacía ruido y no le agradaba para nada el rumbo que pudiera tomar semejante apuesta. Si no quería dinero, querría algo más, algo que supuestamente no se consigue con dinero y habían muy pocas cosas que se le pudieran ocurrir, y una de esas cosas sería el perdón. Después de todo, mientras él estuviese en malos términos con Noemi, todo el clan Sakamoto le miraría de muy mala manera y no podría esperarse nada de ellos.
El Uchiha continuó con lo suyo, afirmando que buscaba algo distinto, una medicina que no podría conseguir sin los contactos adecuados y… Claro, volvemos a lo mismo, si se llevase bien con la hermana de la pecosa tendría los mencionados contactos.
La Kageyama no pudo evitar suspirar pesadamente al escuchar aquello. La estaba fastidiando bastante el asunto de intermediar constantemente, la cuestión era que no había buenas maneras de convencer a su melliza esta vez. Es decir, ¿cómo se suponía que ella accedería a conseguirle medicina para aquel que le había lanzado una piedra a la nuca? Justo el mismo que la insultó reiteradas veces.
—No, no usaron somníferos ni anestesias de ningún tipo —respondió a secas, parándole el carro al contrario—. Llegó ya sin brazo ni pierna y respecto al dolor, según sé cayó inconsciente a los pocos minutos de las amputaciones.
Siendo así, no tendría por qué saber cómo conseguir la dichosa medicina, pero a pesar de todo, tanto Koko como Noemi tenían una buena idea de cómo hacer tal cosa. Infinidad de veces habían pasado por diversos hospitales haciendo varias preguntas por cuestiones… No tan importantes.
Datsue supuso que la rubia aceptaría sin más preámbulos la apuesta, pero con tanto misterio prefería no meterse. No de momento, corría mucho riesgo de terminar mal y manchar más aún la reputación del clan que la exilió.
—¿Para qué quieres esa droga?
Sin una respuesta clara no accedería. Total, no sentía que perdiese nada si no le convencía de entrenar.
Aunque se mostraba algo molesta y desvió la mirada al lado contrario al que daba con el shinobi. Algo ahí le hacía ruido y no le agradaba para nada el rumbo que pudiera tomar semejante apuesta. Si no quería dinero, querría algo más, algo que supuestamente no se consigue con dinero y habían muy pocas cosas que se le pudieran ocurrir, y una de esas cosas sería el perdón. Después de todo, mientras él estuviese en malos términos con Noemi, todo el clan Sakamoto le miraría de muy mala manera y no podría esperarse nada de ellos.
El Uchiha continuó con lo suyo, afirmando que buscaba algo distinto, una medicina que no podría conseguir sin los contactos adecuados y… Claro, volvemos a lo mismo, si se llevase bien con la hermana de la pecosa tendría los mencionados contactos.
La Kageyama no pudo evitar suspirar pesadamente al escuchar aquello. La estaba fastidiando bastante el asunto de intermediar constantemente, la cuestión era que no había buenas maneras de convencer a su melliza esta vez. Es decir, ¿cómo se suponía que ella accedería a conseguirle medicina para aquel que le había lanzado una piedra a la nuca? Justo el mismo que la insultó reiteradas veces.
—No, no usaron somníferos ni anestesias de ningún tipo —respondió a secas, parándole el carro al contrario—. Llegó ya sin brazo ni pierna y respecto al dolor, según sé cayó inconsciente a los pocos minutos de las amputaciones.
Siendo así, no tendría por qué saber cómo conseguir la dichosa medicina, pero a pesar de todo, tanto Koko como Noemi tenían una buena idea de cómo hacer tal cosa. Infinidad de veces habían pasado por diversos hospitales haciendo varias preguntas por cuestiones… No tan importantes.
Datsue supuso que la rubia aceptaría sin más preámbulos la apuesta, pero con tanto misterio prefería no meterse. No de momento, corría mucho riesgo de terminar mal y manchar más aún la reputación del clan que la exilió.
—¿Para qué quieres esa droga?
Sin una respuesta clara no accedería. Total, no sentía que perdiese nada si no le convencía de entrenar.