12/10/2017, 12:21
Llegó a la casa donde anteriormente había sido acosado y casi violado por el perro y se encontró al chunin hablando con una típica señora mayor. El animal estaba al lado de la señora sentado y rascandose la oreja con la pata trasera mientras los humanos hablaban.
— Señora, tiene que pasear al perro con correa sino los niños se pueden asustar si pasan cerca. O el animal puede ocasionar cien problemas diferentes. Puede soltarlo en parques o casas, pero por la villa tenga más cuidado.
La señora mayor asentía, haciendo que se moviese el poco pelo que no llevaba recogido en un moño, que era más blanco que las nubes. Era bajita y abultada y vestía con un kimono de florecitas.
— Ay, hijo. Es que esta ancianita ya no tiene fuerza para retener animales con sus manos, además que mi Haiku nunca ha ladrado a ningún niño ni a hecho nada malo. ¿Has visto que se llama como los poemas? Es porque lo gané en un campeonato de Haikus y dije, pues ya tienes nombre para él, y eso que me ahorré. Porque lo peor de tener un animalito es decidirte a ponerle un nombre...
Le estaba soltando una al chunin que no tenía nombre, además, la anciana le estaba agarrando el brazo con una mano, asegurandose de que no se escapase.
— Señora, tiene que pasear al perro con correa sino los niños se pueden asustar si pasan cerca. O el animal puede ocasionar cien problemas diferentes. Puede soltarlo en parques o casas, pero por la villa tenga más cuidado.
La señora mayor asentía, haciendo que se moviese el poco pelo que no llevaba recogido en un moño, que era más blanco que las nubes. Era bajita y abultada y vestía con un kimono de florecitas.
— Ay, hijo. Es que esta ancianita ya no tiene fuerza para retener animales con sus manos, además que mi Haiku nunca ha ladrado a ningún niño ni a hecho nada malo. ¿Has visto que se llama como los poemas? Es porque lo gané en un campeonato de Haikus y dije, pues ya tienes nombre para él, y eso que me ahorré. Porque lo peor de tener un animalito es decidirte a ponerle un nombre...
Le estaba soltando una al chunin que no tenía nombre, además, la anciana le estaba agarrando el brazo con una mano, asegurandose de que no se escapase.
