13/10/2017, 03:49
Mientras Datsue hacía sus cosas, la Kageyama podía darse el lujo de seguir con los estiramientos, así que tras dar por terminados los brazos, procedió a hacerlo con las piernas, extendiéndolas lo más posible a cada lado pero depositando todo su peso sobre una de las dos. Luego alternaría entre una pierna y la otra para asegurarse de estirar bien ambas extremidades.
—Nada de sellos explosivos —respondió rápidamente—. Y tampoco nos dejemos llevar con el ninjutsu, lo último que quiero es volver a ser una hoguera viviente.
Para nada la seducía la idea de volver a quemarse viva y luego estar días sintiendo el ardor en todo su cuerpo. Por si fuera poco, el ninjutsu que ambos manejaban era sumamente peligroso, aunque puede que el fuego no provocase una muerte instantánea como un chidori bien dado.
Pero el comentario de Datsue la hizo replantearse un par de detalles como… Aquellas masas de carne que estaban ligadas a su propio pecho.
—Ya que estamos, ni se te ocurra agarrarme por las tetas —le espetó.
«Como sepa lo que duele seguramente termine por aprovecharse »pensaba la pecosa dando por finalizados sus estiramientos.
—Nada de sellos explosivos —respondió rápidamente—. Y tampoco nos dejemos llevar con el ninjutsu, lo último que quiero es volver a ser una hoguera viviente.
Para nada la seducía la idea de volver a quemarse viva y luego estar días sintiendo el ardor en todo su cuerpo. Por si fuera poco, el ninjutsu que ambos manejaban era sumamente peligroso, aunque puede que el fuego no provocase una muerte instantánea como un chidori bien dado.
Pero el comentario de Datsue la hizo replantearse un par de detalles como… Aquellas masas de carne que estaban ligadas a su propio pecho.
—Ya que estamos, ni se te ocurra agarrarme por las tetas —le espetó.
«Como sepa lo que duele seguramente termine por aprovecharse »pensaba la pecosa dando por finalizados sus estiramientos.