14/10/2017, 21:08
Tocar al clon fue algo extraño, no porque se sintiera diferente, si ni siquiera había logrado establecer el contacto directo, sino más bien porque antes de lograrlo, una enorme explosión tuvo lugar allí dañando… O bueno, eso era decir muy poco, un clon repleto de pólvora le había reventado a distancia cero y todo el cuerpo de la kunoichi sufrió de aquello.
No llegó a volar muy lejos, ni siquiera llegó a salir de la bomba de humo, pero toda la manga que cubría su brazo había desaparecido completamente. Así mismo, una pequeña porción de ropa que le cubría el torso también.
La zona más afectada de su cuerpo había sido definitivamente su brazo, que por suerte se hallaba completo incluyendo los dedos, aunque estos ahora tenían un tinte negruzco y desprendían una peste a carne quemada inconfundible.
—¡Serás imbécil! —Bramó, mientras se ponía de pie y con lágrimas en los ojos—. ¡Si te dije sin sellos explosivos es obvio que no me iba a molar que me revientes un puto clon!
El entrenamiento si era por ella se podía ir al carajo, le conseguiría la droga y ya, pero lo que más le interesaba en ese preciso instante era ir al hospital a que le tratasen el brazo, lo último que le apetecía era correr el riesgo de perder los dedos o estarse meses enteros en casa para recuperarse.
—A la mierda —murmuró claramente molesta.
Ignorando completamente al Uchiha, la Kageyama se volteó más que dispuesta a retirarse en dirección al hospital. Ni siquiera las bolsas con sus últimas compras tenían la importancia suficiente para desconcentrarla.
No llegó a volar muy lejos, ni siquiera llegó a salir de la bomba de humo, pero toda la manga que cubría su brazo había desaparecido completamente. Así mismo, una pequeña porción de ropa que le cubría el torso también.
La zona más afectada de su cuerpo había sido definitivamente su brazo, que por suerte se hallaba completo incluyendo los dedos, aunque estos ahora tenían un tinte negruzco y desprendían una peste a carne quemada inconfundible.
—¡Serás imbécil! —Bramó, mientras se ponía de pie y con lágrimas en los ojos—. ¡Si te dije sin sellos explosivos es obvio que no me iba a molar que me revientes un puto clon!
El entrenamiento si era por ella se podía ir al carajo, le conseguiría la droga y ya, pero lo que más le interesaba en ese preciso instante era ir al hospital a que le tratasen el brazo, lo último que le apetecía era correr el riesgo de perder los dedos o estarse meses enteros en casa para recuperarse.
—A la mierda —murmuró claramente molesta.
Ignorando completamente al Uchiha, la Kageyama se volteó más que dispuesta a retirarse en dirección al hospital. Ni siquiera las bolsas con sus últimas compras tenían la importancia suficiente para desconcentrarla.