15/10/2017, 20:55
Se iba a vengar. Como que se llamaba Uchiha Datsue el Intrépido que se iba a vengar. ¿Quién se había creído Koko para atacarle a traición de aquella manera? ¡Y para luego venirle con exigencias, para más inri! ¡A él! ¡Que había salvado a su familia de la tiranía de Zoku! ¡Que había matado a un Uzukage! ¡Que llevaba un jodido bijuu en su interior! ¡A él que le llamaban el Hermano del Desierto! ¿Cómo se atrevía? ¿Cómo osaba?
El fuego de Amateratsu corría por sus venas. Datsue el Intrépido era una cosa, pero Datsue el Vengador otra muy distinta. Cuando se le metía entre ceja y ceja la vendetta, no había quien le hiciese cambiar de opinión. Podía llegar antes o después, pero llegaba. Era incansable, como las olas del mar que poco a poco van dando forma a los acantilados. Era inclemente como la tormenta en las Llanuras de la Tempestad Eterna; inalterable como las montañas; implacable, como la furia de Izanami al sentirse traicionada. Era…
Era…
Era voluble y manejable como el barro. Porque decir que Uchiha Datsue se había quedado blando como un flan hubiese sido quedarse corto. Muy corto. Sintió el pecho de ella aplastándose contra cada recoveco de su rostro, y de pronto, las llamas que corrían por su interior se extinguieron, como un fuego al que se le encierra herméticamente y se queda sin oxígeno. Ciertamente, le estaban ahogando. Vaya que si le estaban ahogando, aunque de un modo muy… particular. Un modo que en seguida prendió otro tipo de mecha en su interior. Un fuego más fugaz… pero también mucho más poderoso. Y peligroso…
«Por Amateratsu, ¡que es la novia de Akame!»
Sus manos libres volaron hacia los costados de ella, directos a apartarla. Entonces logró encontrar un mínimo resquicio para aspirar algo de aire, y el olor dulzón de ella le empapó el olfato. Si Uchiha Datsue ya se encontraba algo extraviado, aquello ya fue su perdición. Le hubiese gustado decir que se había mantenido estoico y sereno. Le hubiese gustado decir que se había mantenido fiel a su camarada y hermano. Que había actuado como un buen amigo, como un hombre honrado. Que había empujado a Koko para apartarla…
… Pero lo cierto era que —de milagro—, tan solo consiguió refrenar su deseo de apretarla más contra él, mientras sentía que los pantalones se le quedaban peligrosamente pequeños. «Oh, no… Esto no es bueno. No, no, no, no. Esto no es bueno, no. No, joder, no. Nonononono…»
El fuego de Amateratsu corría por sus venas. Datsue el Intrépido era una cosa, pero Datsue el Vengador otra muy distinta. Cuando se le metía entre ceja y ceja la vendetta, no había quien le hiciese cambiar de opinión. Podía llegar antes o después, pero llegaba. Era incansable, como las olas del mar que poco a poco van dando forma a los acantilados. Era inclemente como la tormenta en las Llanuras de la Tempestad Eterna; inalterable como las montañas; implacable, como la furia de Izanami al sentirse traicionada. Era…
Era…
Era voluble y manejable como el barro. Porque decir que Uchiha Datsue se había quedado blando como un flan hubiese sido quedarse corto. Muy corto. Sintió el pecho de ella aplastándose contra cada recoveco de su rostro, y de pronto, las llamas que corrían por su interior se extinguieron, como un fuego al que se le encierra herméticamente y se queda sin oxígeno. Ciertamente, le estaban ahogando. Vaya que si le estaban ahogando, aunque de un modo muy… particular. Un modo que en seguida prendió otro tipo de mecha en su interior. Un fuego más fugaz… pero también mucho más poderoso. Y peligroso…
«Por Amateratsu, ¡que es la novia de Akame!»
Sus manos libres volaron hacia los costados de ella, directos a apartarla. Entonces logró encontrar un mínimo resquicio para aspirar algo de aire, y el olor dulzón de ella le empapó el olfato. Si Uchiha Datsue ya se encontraba algo extraviado, aquello ya fue su perdición. Le hubiese gustado decir que se había mantenido estoico y sereno. Le hubiese gustado decir que se había mantenido fiel a su camarada y hermano. Que había actuado como un buen amigo, como un hombre honrado. Que había empujado a Koko para apartarla…
… Pero lo cierto era que —de milagro—, tan solo consiguió refrenar su deseo de apretarla más contra él, mientras sentía que los pantalones se le quedaban peligrosamente pequeños. «Oh, no… Esto no es bueno. No, no, no, no. Esto no es bueno, no. No, joder, no. Nonononono…»
1 AO mantenida
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![[Imagen: ksQJqx9.png]](https://i.imgur.com/ksQJqx9.png)
¡Agradecimientos a Daruu por el dibujo de PJ y avatar tan OP! ¡Y a Reiji y Ayame por la firmaza! Si queréis una parecida, este es el lugar adecuado