5/12/2017, 00:31
A juzgar por sus facciones y acaloradas palabras, el fornido campesino no era extraño a la presencia del pícaro roedor. Tsu le narró que la alimaña le había estado atormentado ya desde hacía un tiempo, dedicándose a destrozar sus cultivos con más ahínco que un berserker con sed de sangre.
En definitiva, una situación de lo más desafortunada. A Kuranosuke no le agradaban los parásitos como ese.
Parecía que su cliente y supervisor se sentía dispuesto a dar caza al topo. Con suma celeridad preguntó al tuerto si estaba dispuesto a ayudarle. De inmediato, el genin asintió con firmeza.
—Por supuesto —lanzó la zanahora roída al interior del cesto que llevaba a la espalda.
Ahora ambos se dirigían de vuelta a la cabaña, para quizás poner en marcha un plan que por ahora solo el campesino conocía...
En definitiva, una situación de lo más desafortunada. A Kuranosuke no le agradaban los parásitos como ese.
Parecía que su cliente y supervisor se sentía dispuesto a dar caza al topo. Con suma celeridad preguntó al tuerto si estaba dispuesto a ayudarle. De inmediato, el genin asintió con firmeza.
—Por supuesto —lanzó la zanahora roída al interior del cesto que llevaba a la espalda.
Ahora ambos se dirigían de vuelta a la cabaña, para quizás poner en marcha un plan que por ahora solo el campesino conocía...