5/12/2017, 13:56
Cualquiera diría que en esos momentos Kuranosuke se asemejaba más a una bestia salvaje y hambrienta que a un ninja tratando de cumplir la tarea que se le había encomendado.
Protegido por los ropajes de trabajo, el genin buscaba y rebuscaba, implacable, hasta que sintió algo distinto, algo tan peludo que lo notaba incluso a través de los guantes. Todo su cuerpo se tensó, amarrando con sendas partes de ira y de determinación.
Sacó para fuera aquello que había tomado, sin preocupación alguna por el bienestar de lo referido. Si lo conseguía lo alzaría con ambas manos hacia los cielos y el sol, como si se tratara de un animal con propiedades humanas en el inicio de una película de animación que hablaba sobre el ciclo de la vida y estaba dirigida a infantes.
—¡TE TENGO!
Protegido por los ropajes de trabajo, el genin buscaba y rebuscaba, implacable, hasta que sintió algo distinto, algo tan peludo que lo notaba incluso a través de los guantes. Todo su cuerpo se tensó, amarrando con sendas partes de ira y de determinación.
Sacó para fuera aquello que había tomado, sin preocupación alguna por el bienestar de lo referido. Si lo conseguía lo alzaría con ambas manos hacia los cielos y el sol, como si se tratara de un animal con propiedades humanas en el inicio de una película de animación que hablaba sobre el ciclo de la vida y estaba dirigida a infantes.
—¡TE TENGO!