5/12/2017, 16:41
El ligero choque entre su hombro y el ajeno provocó que el chico se fijara —por primera vez desde que habían retomado su trabajo— en el estado global del huerto. Tan centrado se encontraba en su tarea que no había reparado en que este se encontraba vacío.
Por último, antes de poder poner punto y final a ese día de arduo trabajo, el tuerto debía de cargar con su pesada cesta de hortalizas hasta la casa. El muchacho sentía con claridad la caricia del cansancio en sus músculos, y el recipiente le lastraba más que nunca, pero obviamente deseaba más que nada cumplir con su deber.
—No se preocupe, yo me ocupo —afirmó, convencido.
Aunque con ciertas dificultades, el genin se alzó. Ocultando el esfuerzo que le conllevaba caminar con la cesta a la espalda, se puso en marcha dirección a la choza...
Por último, antes de poder poner punto y final a ese día de arduo trabajo, el tuerto debía de cargar con su pesada cesta de hortalizas hasta la casa. El muchacho sentía con claridad la caricia del cansancio en sus músculos, y el recipiente le lastraba más que nunca, pero obviamente deseaba más que nada cumplir con su deber.
—No se preocupe, yo me ocupo —afirmó, convencido.
Aunque con ciertas dificultades, el genin se alzó. Ocultando el esfuerzo que le conllevaba caminar con la cesta a la espalda, se puso en marcha dirección a la choza...