30/12/2017, 03:54
Algo en la respuesta del contrario no la convencía, probablemente que se estuviese rebajando con ese tono jocoso que nadie podría tomarse en serio. Seguramente fuese la idea del chico, que no le tomase en serio y en cualquier caso, ¿por qué acceder si tenía que tomarse eso a broma? ¿Significa que no necesita de dicha escolta?
Pero cuando la kunoichi se dispuso a preguntar una tercera vez, el médico decidió revelarle la verdad. Una bastante estúpida pero que no le agradaba en lo más mínimo.
—¿Tengo que hacer de mula de carga? —preguntó frunciendo el entrecejo y alzando levemente la voz.
No le gustaba la idea de ir cargando con trastos ajenos, mucho menos si tenía que estar también, protegiendo la mercadería que el de Amegakure quería llevarse y en cualquier caso, ¿por qué carajos necesitaba del sake de este pueblo?
—No me gusta, ni la propuesta ni desconocer tus intenciones —dijo sin más, antes de acercarse la botella a la boca una vez más—. Prefiero arreglármelas yo sola a meterme en asuntos ajenos —afirmó, para luego beber más del contenido de la botella.
Como dato curioso, las mejillas de la pecosa adquirieron cierto tinte rosado y sus ojos no se veían de la misma forma que antes, ahora tenía una expresión de fiereza en lugar de la habitual cara alegre.
Pero cuando la kunoichi se dispuso a preguntar una tercera vez, el médico decidió revelarle la verdad. Una bastante estúpida pero que no le agradaba en lo más mínimo.
—¿Tengo que hacer de mula de carga? —preguntó frunciendo el entrecejo y alzando levemente la voz.
No le gustaba la idea de ir cargando con trastos ajenos, mucho menos si tenía que estar también, protegiendo la mercadería que el de Amegakure quería llevarse y en cualquier caso, ¿por qué carajos necesitaba del sake de este pueblo?
—No me gusta, ni la propuesta ni desconocer tus intenciones —dijo sin más, antes de acercarse la botella a la boca una vez más—. Prefiero arreglármelas yo sola a meterme en asuntos ajenos —afirmó, para luego beber más del contenido de la botella.
Como dato curioso, las mejillas de la pecosa adquirieron cierto tinte rosado y sus ojos no se veían de la misma forma que antes, ahora tenía una expresión de fiereza en lugar de la habitual cara alegre.