1/02/2018, 22:48
La joven de cabellos plateados explicó en su cuaderno que fue su madre la que había preparado todo aquello. Se vio tentada de tomar otro pan de arándanos, pero se contuvo. Tampoco quería abusar de la hospitalidad de la chica, que ya bastante había hecho otorgándole unas dos o tres horas de supervivencia más por delante.
—¡Oh! —exclamó, entusiasmada. La verdad es que por su parte, hacía mucho tiempo que no probaba nada de su madre, y la verdad... Le gustaba su comida —. Espero que le digas a tu madre que es una gran cocinera entonces, de mi parte —dijo la pelirroja, moviendo las piernas para que no se durmiesen —. Aquí venden muchos tipos de arroz, pero creo que si compro algo más no llegaré a Tane-Shigai viva...
Después de su alabanza sobre los platos de su madre y su pequeño diálogo sobre el arroz que Eri no podría comprar a no ser que la próxima vez viniera expresamente a por ello, Taeko volvió a escribir en su cuaderno, rápidamente e incluso dibujando en él algo que la pelirroja no alcanzaría a ver hasta que terminase de hacerlo.
—¿Has estado allí ya? ¡Vaya! —volvió a exclamar, cada vez más emocionada y alegre por haberse encontrado con aquella muchacha —. Oh, yo vengo del País de la Espiral, de Uzushiogakure, soy una kunoichi —se presentó, señalando su bandana que brillaba en su frente —. Tengo que ir a Tane-Shigai por asuntos personales, pero nunca he viajado más allá del país del fuego, la verdad...
»Taeko-san, ¿podrías ayudarme a encontrar el camino a Tane-Shigai? Te prometo que te compensaré todo lo que has hecho por mí.
Aquella petición se la hizo mirándola directamente a los ojos. Odiaba depender de la gente, pero sabía que como siguiese andando sin un rumbo fijo terminaría en el País de la Tormenta, perdida y empapada por su constante lluvia. Por eso optaba por pedir ayuda, siempre a cambio de algo, nada era gratis, al fin y al cabo.
—¡Oh! —exclamó, entusiasmada. La verdad es que por su parte, hacía mucho tiempo que no probaba nada de su madre, y la verdad... Le gustaba su comida —. Espero que le digas a tu madre que es una gran cocinera entonces, de mi parte —dijo la pelirroja, moviendo las piernas para que no se durmiesen —. Aquí venden muchos tipos de arroz, pero creo que si compro algo más no llegaré a Tane-Shigai viva...
Después de su alabanza sobre los platos de su madre y su pequeño diálogo sobre el arroz que Eri no podría comprar a no ser que la próxima vez viniera expresamente a por ello, Taeko volvió a escribir en su cuaderno, rápidamente e incluso dibujando en él algo que la pelirroja no alcanzaría a ver hasta que terminase de hacerlo.
—¿Has estado allí ya? ¡Vaya! —volvió a exclamar, cada vez más emocionada y alegre por haberse encontrado con aquella muchacha —. Oh, yo vengo del País de la Espiral, de Uzushiogakure, soy una kunoichi —se presentó, señalando su bandana que brillaba en su frente —. Tengo que ir a Tane-Shigai por asuntos personales, pero nunca he viajado más allá del país del fuego, la verdad...
»Taeko-san, ¿podrías ayudarme a encontrar el camino a Tane-Shigai? Te prometo que te compensaré todo lo que has hecho por mí.
Aquella petición se la hizo mirándola directamente a los ojos. Odiaba depender de la gente, pero sabía que como siguiese andando sin un rumbo fijo terminaría en el País de la Tormenta, perdida y empapada por su constante lluvia. Por eso optaba por pedir ayuda, siempre a cambio de algo, nada era gratis, al fin y al cabo.
![[Imagen: ksQJqx9.png]](https://i.imgur.com/ksQJqx9.png)