9/02/2018, 07:02
Los comentarios de Eri eran tan alegres y de buen corazón, que las sospechas por parte de la voz de la Taeko lógica de atrás de su cabeza desaparecieron casi por completo. La pelirroja le dijo que, si Taeko hacía el arroz, le saldría tan delicioso como a su madre. Siempre que lo hiciera con amor. La peliplateada soltó una silenciosa risita y se sonrojó muy levemente. Escribió:
≫¡Gracias! ¡Eres tan amable!
Y claro, ¡el ingrediente secreto es el amor!
Siendo tan animada como siempre, Taeko comenzó a creer eso. Tal como el amor por su madre y su voluntad de protegerla le habían dado la fuerza de crecer como ninja y como persona. Eri aceptó su propuesta de ser acompañada a Tane-shigai, aunque rechazó la calabaza de la morijin mientras bebía de su propia cantimplora. La peliplateada asintió, muy alegre, y se dispuso a guardar el resto de sus raciones de nuevo en su mochila. Ya había comido lo suficiente.
≫¡Excelente! ¡Andando, entonces!
Escribió en una nueva nota, dibujando a su lado una carita sonriente.
Se puso de pie, preparándose para ponerse en camino. Había acomodado el costalito de arroz al fondo de su mochila, así que al levantarse y colocársela a la espalda, se vio algo ralentizada y pesada. Una vez recuperado un perfecto equilibrio, miró hacia el suelo. Era de mañana, así que su sombra apuntaría al oeste, hacia donde tenían que ir. La silueta chata y oscura de Taeko caía frente a ella, lo que significaba que tenían que seguir el camino y virar hacia la izquierda tan pronto como fuera posible.
Le dedicó una sonrisa enorme y un pulgar arriba, animando a Eri, quien ya no se notaba tan cansada como hacía algunos minutos, a seguirla por la senda.
"Nunca he sido la guía de nadie... ¡Espero hacerlo bien y que Eri-san no acabe más perdida que antes!" se dijo, tragando saliva, pero demostrando una mirada decidida.
≫¡Gracias! ¡Eres tan amable!
Y claro, ¡el ingrediente secreto es el amor!
Siendo tan animada como siempre, Taeko comenzó a creer eso. Tal como el amor por su madre y su voluntad de protegerla le habían dado la fuerza de crecer como ninja y como persona. Eri aceptó su propuesta de ser acompañada a Tane-shigai, aunque rechazó la calabaza de la morijin mientras bebía de su propia cantimplora. La peliplateada asintió, muy alegre, y se dispuso a guardar el resto de sus raciones de nuevo en su mochila. Ya había comido lo suficiente.
≫¡Excelente! ¡Andando, entonces!
Escribió en una nueva nota, dibujando a su lado una carita sonriente.
Se puso de pie, preparándose para ponerse en camino. Había acomodado el costalito de arroz al fondo de su mochila, así que al levantarse y colocársela a la espalda, se vio algo ralentizada y pesada. Una vez recuperado un perfecto equilibrio, miró hacia el suelo. Era de mañana, así que su sombra apuntaría al oeste, hacia donde tenían que ir. La silueta chata y oscura de Taeko caía frente a ella, lo que significaba que tenían que seguir el camino y virar hacia la izquierda tan pronto como fuera posible.
Le dedicó una sonrisa enorme y un pulgar arriba, animando a Eri, quien ya no se notaba tan cansada como hacía algunos minutos, a seguirla por la senda.
"Nunca he sido la guía de nadie... ¡Espero hacerlo bien y que Eri-san no acabe más perdida que antes!" se dijo, tragando saliva, pero demostrando una mirada decidida.
SILENCE
〘When deed speaks, words are nothing.〙
"Pienso" (thistle) ❀ ≫Escribo (orchid)
¡Visita El rincón de traducción de Taekūran!
〘When deed speaks, words are nothing.〙
"Pienso" (thistle) ❀ ≫Escribo (orchid)
¡Visita El rincón de traducción de Taekūran!