13/02/2018, 19:01
Kaido rió, y vistió su rostro de aquella apabullante fila de navajas.
Pero no era una sonrisa grácil, sino alebrantada. Instintiva y furiosa. Una vena surcó su frente, enardecida, y por un momento sintió que se iba a romper sus propios dedos si seguía apretando, tan fuerte.
¿Y tú probaste la copa? —indagó—. ¿cómo cojones puedes saber si el trago era una mierda, o no? ¿eres el gurú de los coctéles, ah, hijo de la gran puta?
Alzó su brazo derecho, y le señaló con el puño hinchado.
—Mira, ¿sabes qué creo? creo que eres de los que intenta cada temporada entrar en Baratie, pero eres tan inútil que no pasas ninguna prueba de selección. Un mierdas que a falta de talento, no le queda de otra que acusar nada más y nada menos que al dueño del jodido restaurante donde quieres currar, de que amaña las entrevistas. Así que vale, eres de los que les gusta expresar sus opiniones. Vamos —le tomó de la camisa con ambas manos y le empujó, arrastrándolo hasta los linderos de la entrada a la cocina—. díselo a él, a Shenfu Kano. Dile que es un tramposo, venga, a ver qué coño te dice. A ver cuándo cojones vuelves a tener otra chance de encontrar trabajo aquí, o en algún otro restaurante, si acaso.
No, insultar al nombre de un importante restaurante como aquel no había sido su mejor idea. Aunque tenía un punto, nadie le iba a creer. ¿Que creía el tipo que iba a pasar si Kano regaba su nombre como el de un soplón, embustero y, además, celoso? que nadie, absolutamente nadie, iba a querer contratarle.
Esperó que aquello hiciera mella, pues de lo contrario, no le iba a quedar de otra que meterle una hostia.
Pero no era una sonrisa grácil, sino alebrantada. Instintiva y furiosa. Una vena surcó su frente, enardecida, y por un momento sintió que se iba a romper sus propios dedos si seguía apretando, tan fuerte.
¿Y tú probaste la copa? —indagó—. ¿cómo cojones puedes saber si el trago era una mierda, o no? ¿eres el gurú de los coctéles, ah, hijo de la gran puta?
Alzó su brazo derecho, y le señaló con el puño hinchado.
—Mira, ¿sabes qué creo? creo que eres de los que intenta cada temporada entrar en Baratie, pero eres tan inútil que no pasas ninguna prueba de selección. Un mierdas que a falta de talento, no le queda de otra que acusar nada más y nada menos que al dueño del jodido restaurante donde quieres currar, de que amaña las entrevistas. Así que vale, eres de los que les gusta expresar sus opiniones. Vamos —le tomó de la camisa con ambas manos y le empujó, arrastrándolo hasta los linderos de la entrada a la cocina—. díselo a él, a Shenfu Kano. Dile que es un tramposo, venga, a ver qué coño te dice. A ver cuándo cojones vuelves a tener otra chance de encontrar trabajo aquí, o en algún otro restaurante, si acaso.
No, insultar al nombre de un importante restaurante como aquel no había sido su mejor idea. Aunque tenía un punto, nadie le iba a creer. ¿Que creía el tipo que iba a pasar si Kano regaba su nombre como el de un soplón, embustero y, además, celoso? que nadie, absolutamente nadie, iba a querer contratarle.
Esperó que aquello hiciera mella, pues de lo contrario, no le iba a quedar de otra que meterle una hostia.
