14/02/2018, 03:30
Vale. Que fuera de su estatura era un dato apabullante. Porque, bien o era una cría como él, de una edad al menos similar —Kaido era alto para tener quince, aunque no demasiado. Esa correlación de daba una buena brecha para suponer sin demasiado margen de error—, o se trataba de alguna jodida ladronzuela con enanismo.
Lo segundo, que su sobrina era la única mujer que trabajaba en Baratie. Eso reducía inmensamente las posibilidades, pero abría una cierta cantidad preocupante de conjeturas acerca de cómo coño ha logrado esa persona robar, y varias veces. Teniendo en cuenta además de un detalle que no podía dejar pasar por alto.
Que, por alguna razón, quería colarse al camarote de la sosodicha sobrina.
—Escúchame, en estos casos todo tiene importancia. Porque, Kano-san, si lo piensas detenidamente, que la ladronzuela hubiese tratado de escabullirse hasta los aposentos de su sobrina significa que conoce lo que allí se encuentra. Ella, o él —aún no descartaba que fuera un hombre, los había debiluchos y delgados como una chica—. conoce de la caja fuerte, aunque es probable que no así del tesoro que ésta contiene.
Pegó el dedo índice de la madera. Dos veces. Tac, tac.
—Tenemos dos días para hacer las jodidas pesquisas, y tú y yo averiguaremos quién quiere joderte la caja de ahorros. Por ahora sería prudente pensar en mover el contenido de la caja fuerte sin que nadie se entere de ello, y eso incluye a su sobrina. Que por cierto, aún no sé su nombre.
Kaido sintió la necesidad de pegarse un trago. Ser un jodido detective, desde luego; no era lo suyo.
—Tú no pareces tener prejuicios con los ninja. ¿Por qué tu esposa y tu sobrina sí?
Lo segundo, que su sobrina era la única mujer que trabajaba en Baratie. Eso reducía inmensamente las posibilidades, pero abría una cierta cantidad preocupante de conjeturas acerca de cómo coño ha logrado esa persona robar, y varias veces. Teniendo en cuenta además de un detalle que no podía dejar pasar por alto.
Que, por alguna razón, quería colarse al camarote de la sosodicha sobrina.
—Escúchame, en estos casos todo tiene importancia. Porque, Kano-san, si lo piensas detenidamente, que la ladronzuela hubiese tratado de escabullirse hasta los aposentos de su sobrina significa que conoce lo que allí se encuentra. Ella, o él —aún no descartaba que fuera un hombre, los había debiluchos y delgados como una chica—. conoce de la caja fuerte, aunque es probable que no así del tesoro que ésta contiene.
Pegó el dedo índice de la madera. Dos veces. Tac, tac.
—Tenemos dos días para hacer las jodidas pesquisas, y tú y yo averiguaremos quién quiere joderte la caja de ahorros. Por ahora sería prudente pensar en mover el contenido de la caja fuerte sin que nadie se entere de ello, y eso incluye a su sobrina. Que por cierto, aún no sé su nombre.
Kaido sintió la necesidad de pegarse un trago. Ser un jodido detective, desde luego; no era lo suyo.
—Tú no pareces tener prejuicios con los ninja. ¿Por qué tu esposa y tu sobrina sí?
