6/04/2018, 04:32
El halago de Eri hacia su caligrafía hizo que Taeko soltara una risita muda, luego comenzó a hablar sobre la comida de su país. Parecía que la Espiral se especializaba en fideos.
"Ooooh... Debería algún día ir a comer ramen, o udon. ¿Qué tipo de especias usarán?" pensó mientras sonreía, imaginándose una taza enorme con aquella sopa tan deliciosa. Como si fuese una conversación de lo más casual, se puso a escribir rápidamente, intentando que no pasara mucho tiempo entre cada intercambio de información.
≫¡Qué delicioso! A mí no me gusta mucho el picante, pero puedo comerlo cuando el platillo lo requiere jaja.
Y si hay algo que no como, es lo amargo. ¡Hay algunas hierbas que no puedo ni oler!
Dibujó al lado de aquella línea un rostro caricaturesco con los ojos cerrados, el ceño fruncido y con la lengua de fuera. Luego continuó:
≫En el Bosque tenemos verduras en abundancia. ¡Cualquier platillo con ellas es delicioso, si se acompaña con las especias correctas!
La sopa miso de aquí tiene un toque especial. ¡La podrás probar en Tane-shigai! Al menos su versión céntrica, con extra de katsuobushi ja ja~
Se preguntó si a Eri le gustaría esa especia con base de pez.
Caminaron por un buen rato más, y pronto las rodeó una orquesta callada. Eran los silenciosos sonidos del bosque, a los cuales ya Taeko estaba acostumbrada. El viento tocando las hojas como instrumento, las ramas como percusiones ligeras y el polvo como campanillas. El trino de algunos pájaros en la lejanía, y el andar de alguno que otro animal más grande se unían a la minúscula sinfonía. Era una miríada de pequeños sonidos que se acoplaban en un volumen tan bajo y tan agradable que podría pasar desapercibido ante una audiencia descuidada.
Taeko, por su parte, se emocionaba de escuchar tal concierto, aunque para muchos fuese solo ruido del bosque, algo que escucharías para dormir, tal vez. Y no los culpaba.
Sin embargo, hubo algo que desconcertó a la peliplateada. No supo qué, pero había algo que no sonaba bien. Tal vez era alguna criatura, tal vez una persona, tal vez un árbol que estaba a punto de caer. Tal vez fue solo una mala sensación, y nada malo pasaba en realidad. Se sacudió la expresión de preocupación que había surcado su rostro por un segundo y se volvió para sonreír a la pelirroja de nuevo, y le mostró una última nota.
≫Pero los postres son lo mío
"Ooooh... Debería algún día ir a comer ramen, o udon. ¿Qué tipo de especias usarán?" pensó mientras sonreía, imaginándose una taza enorme con aquella sopa tan deliciosa. Como si fuese una conversación de lo más casual, se puso a escribir rápidamente, intentando que no pasara mucho tiempo entre cada intercambio de información.
≫¡Qué delicioso! A mí no me gusta mucho el picante, pero puedo comerlo cuando el platillo lo requiere jaja.
Y si hay algo que no como, es lo amargo. ¡Hay algunas hierbas que no puedo ni oler!
Dibujó al lado de aquella línea un rostro caricaturesco con los ojos cerrados, el ceño fruncido y con la lengua de fuera. Luego continuó:
≫En el Bosque tenemos verduras en abundancia. ¡Cualquier platillo con ellas es delicioso, si se acompaña con las especias correctas!
La sopa miso de aquí tiene un toque especial. ¡La podrás probar en Tane-shigai! Al menos su versión céntrica, con extra de katsuobushi ja ja~
Se preguntó si a Eri le gustaría esa especia con base de pez.
Caminaron por un buen rato más, y pronto las rodeó una orquesta callada. Eran los silenciosos sonidos del bosque, a los cuales ya Taeko estaba acostumbrada. El viento tocando las hojas como instrumento, las ramas como percusiones ligeras y el polvo como campanillas. El trino de algunos pájaros en la lejanía, y el andar de alguno que otro animal más grande se unían a la minúscula sinfonía. Era una miríada de pequeños sonidos que se acoplaban en un volumen tan bajo y tan agradable que podría pasar desapercibido ante una audiencia descuidada.
Taeko, por su parte, se emocionaba de escuchar tal concierto, aunque para muchos fuese solo ruido del bosque, algo que escucharías para dormir, tal vez. Y no los culpaba.
Sin embargo, hubo algo que desconcertó a la peliplateada. No supo qué, pero había algo que no sonaba bien. Tal vez era alguna criatura, tal vez una persona, tal vez un árbol que estaba a punto de caer. Tal vez fue solo una mala sensación, y nada malo pasaba en realidad. Se sacudió la expresión de preocupación que había surcado su rostro por un segundo y se volvió para sonreír a la pelirroja de nuevo, y le mostró una última nota.
≫Pero los postres son lo mío
SILENCE
〘When deed speaks, words are nothing.〙
"Pienso" (thistle) ❀ ≫Escribo (orchid)
¡Visita El rincón de traducción de Taekūran!
〘When deed speaks, words are nothing.〙
"Pienso" (thistle) ❀ ≫Escribo (orchid)
¡Visita El rincón de traducción de Taekūran!