6/04/2018, 17:22
—Creo que en eso estamos de acuerdo, Taeko-san, ¡no soporto las comidas amargas! Mi hermana suele utilizarlas como medio para crear medicinas, pero normalmente le echa algún que otro ingrediente para endulzar sus remedios...
Luego leyó con detenimiento como la de la Hierba le explicaba que lo que más abundaba en su país eran las verduras. No era de extrañar, claro, con la amplia vegetación con la que contaban aquellos kuseños.
—No te lo podrás creer, pero nunca probé la sopa de miso, así que... Creo que es un buen momento para hacerlo —sopesó la chica, tras unos segundos —. Así que espero volver a encontrarme contigo para afirmar que efectivamente, estaba tan bien como dices.
Aunque no sabía lo que era el Katsuobushi... Pero bueno, no quería desilusionar a su compañera de viaje. Ni tampoco quería sonar un poco ignorante.
Tras una pequeña caminata más entre aquel frondoso y tranquilo bosque, donde poco a poco el sol se movía haciendo que la luz que filtraban las hojas de los árboles e impactase de forma breve en las pieles de las kunoichi, Taeko pareció sentir algo que Eri sintió, quizá, pero no tomó como algo alarmante. Por su parte, la pelirroja solo estaba centrada en continuar el viaje que le estaba ofreciendo aquella muchacha.
—¿Ah, sí? ¿Y qué clase de postres hace Taeko-san?
Luego leyó con detenimiento como la de la Hierba le explicaba que lo que más abundaba en su país eran las verduras. No era de extrañar, claro, con la amplia vegetación con la que contaban aquellos kuseños.
—No te lo podrás creer, pero nunca probé la sopa de miso, así que... Creo que es un buen momento para hacerlo —sopesó la chica, tras unos segundos —. Así que espero volver a encontrarme contigo para afirmar que efectivamente, estaba tan bien como dices.
Aunque no sabía lo que era el Katsuobushi... Pero bueno, no quería desilusionar a su compañera de viaje. Ni tampoco quería sonar un poco ignorante.
Tras una pequeña caminata más entre aquel frondoso y tranquilo bosque, donde poco a poco el sol se movía haciendo que la luz que filtraban las hojas de los árboles e impactase de forma breve en las pieles de las kunoichi, Taeko pareció sentir algo que Eri sintió, quizá, pero no tomó como algo alarmante. Por su parte, la pelirroja solo estaba centrada en continuar el viaje que le estaba ofreciendo aquella muchacha.
—¿Ah, sí? ¿Y qué clase de postres hace Taeko-san?
![[Imagen: ksQJqx9.png]](https://i.imgur.com/ksQJqx9.png)