14/05/2018, 14:55
La breve presentación del llamado Kisho solo generó más turbación. «¡¿Ha dicho que es de Kusa?!», el cuerpo de la kunoichi se tensó. Era posible que la situación se tornase peligrosa, o eso temía Karma.
—Kisho-san... ¿de Kusagakure...? —repitió, casi como si quisiera asegurarse de que había escuchado bien—. ¿Nos conocemos de algo? ¿Cómo has podido dar con mi dirección?
La noción de que un miembro de Kusagakure conocía la dirección de una finca en Uzugakure era, como poco, preocupante. Sí, el asunto olía muy mal. La pelivioleta habría echado a correr si no fuera porque un movimiento brusco podría ser una idea pésima. No sabía de lo que ese tal Kisho era capaz.
—¿Caminar o bañarnos? N-No lo entiendo...
«Ah... ¿por qué yo? No debería de haberle hecho caso a esa nota, soy estúpida...», se lamentó.
—Kisho-san... ¿de Kusagakure...? —repitió, casi como si quisiera asegurarse de que había escuchado bien—. ¿Nos conocemos de algo? ¿Cómo has podido dar con mi dirección?
La noción de que un miembro de Kusagakure conocía la dirección de una finca en Uzugakure era, como poco, preocupante. Sí, el asunto olía muy mal. La pelivioleta habría echado a correr si no fuera porque un movimiento brusco podría ser una idea pésima. No sabía de lo que ese tal Kisho era capaz.
—¿Caminar o bañarnos? N-No lo entiendo...
«Ah... ¿por qué yo? No debería de haberle hecho caso a esa nota, soy estúpida...», se lamentó.