30/05/2018, 11:46
Yui se dio la vuelta y colocó los brazos detrás de la espalda, observando la tormenta a través del ventanal. Se preguntó cuántas veces había tenido que hacerlo. Acabar con el mal de raíz. Arrancar las malas hierbas. Matar a traidores. Desde que había tomado el poder, no había parado. Eso le había concedido una fama ciertamente sanguinaria, pero también le había hecho ganar el respeto de una misma parte, sino más grande de otros ninjas.
Ahora uno de esos ninjas traicionaba a los que le consideraban suyo y pretendía ser su pupilo. Ja. Pupilo. Yui soltó una carcajada ácida.
—Hay muchos Hozuki leales en Amegakure, Kaido —soltó—. ¿Por qué debería ser yo la que te enseñara sobre tu clan?
Ahora uno de esos ninjas traicionaba a los que le consideraban suyo y pretendía ser su pupilo. Ja. Pupilo. Yui soltó una carcajada ácida.
—Hay muchos Hozuki leales en Amegakure, Kaido —soltó—. ¿Por qué debería ser yo la que te enseñara sobre tu clan?
