11/06/2018, 02:08
(Última modificación: 11/06/2018, 02:09 por Umikiba Kaido.)
Kaido asintió. Era el lugar perfecto para su vigía.
Entonces, dejando su plan b a un lado, se puso manos a la obra con la réplica.
Sus manos se pasearon titubeantes a lo largo del pergamino, calcando lo más exacto posible el título que le hacía de referencia como el original. Trató de mantener la caligrafía, el enunciado exacto, los márgenes. Incluso hasta los espacios para la firma que iba a solicitar luego a Kano. No tenía ni la más forra idea de cómo le iba a quedar, pero esperaba que no saliera sólo un garabato. O tendría que volver a intentarlo.
Entonces, dejando su plan b a un lado, se puso manos a la obra con la réplica.
Sus manos se pasearon titubeantes a lo largo del pergamino, calcando lo más exacto posible el título que le hacía de referencia como el original. Trató de mantener la caligrafía, el enunciado exacto, los márgenes. Incluso hasta los espacios para la firma que iba a solicitar luego a Kano. No tenía ni la más forra idea de cómo le iba a quedar, pero esperaba que no saliera sólo un garabato. O tendría que volver a intentarlo.
