30/06/2018, 12:40
La luz de la luna se vio reflejada en la hoja de la uchigatana, emitiendo un potente y artificial brillo cegador. Tanto Katame como Shenfu Kano se vieron cegados momentáneamente, instante en el que el Tiburón aprovechó para clavar sus fauces en el cuello de su víctima.
—¡Bam, bam, bam! —exclamó Shenfu, eufórico, cuando Kaido atravesó la garganta del mercenario como si se tratase de mantequilla. Éste desapareció en una nube de humo—. ¿¡Qué cojones!? —exclamó, confuso—. ¡Malditos ninjas tramposos! —rugió—. ¿¡No lo has matado!?
—¡Bam, bam, bam! —exclamó Shenfu, eufórico, cuando Kaido atravesó la garganta del mercenario como si se tratase de mantequilla. Éste desapareció en una nube de humo—. ¿¡Qué cojones!? —exclamó, confuso—. ¡Malditos ninjas tramposos! —rugió—. ¿¡No lo has matado!?
