1/07/2018, 01:16
Pero lejos de contagiar al escualo con su vívida euforia, los bam de Kano calaron desapercibidos para un Kaido que ahora lucía afligido por el máximo esfuerzo realizado durante una de sus batallas más duras. Y sin embargo, ahí estaba, apenas de pie; y con el enemigo real huyendo como una rata despavorida más que como un dragón. Podía sentirse ligeramente victorioso.
—No lo he matado porque he tenido que salvaros el pescuezo —se atrevió a decir, aunque no le creyera completamente—. vayámonos de una jodida vez, tengo que encontrar a ese malnacido ahora que está tan débil como yo. Primero hay que dar con Jitsuna, vamos.
—No lo he matado porque he tenido que salvaros el pescuezo —se atrevió a decir, aunque no le creyera completamente—. vayámonos de una jodida vez, tengo que encontrar a ese malnacido ahora que está tan débil como yo. Primero hay que dar con Jitsuna, vamos.
