14/07/2018, 21:26
—Para empezar, haz un Henge no Jutsu de Katame.
¿Que quería qué? ¿Un henge de...
Sus manos se unieron y formaron tres sellos seguidos, aún y su consentimiento. Obligado por la demanda de aquella mujer a que le mostrara la verdad.
¡Pluf! una nube de humo, y Kaido dejó de ser Kaido.
Frente a Hageshi apareció un hombre alto, que bien aparentaba la tardía treintena. Vestía ropajes de buena calidad que lucían opulentos. Sin embargo, lo más característico de él, era esa melena roja de fuego vivo que hacía juego con su barba, rala, del mismo color. Un ojo yacía tapado por un parche, y de su cuello, serpenteante, salía la silueta de un tatuaje.
El tatuaje de un dragón. Si bien Kaido había sido bastante minucioso al confeccionar su transformación, gran parte de su empeño estaba en esa tinta plasmada en su piel.
Katame miró al Kaguya como solía mirar a todo el mundo. Por encima del hombro.
—¿Lo conocías?
¿Que quería qué? ¿Un henge de...
Sus manos se unieron y formaron tres sellos seguidos, aún y su consentimiento. Obligado por la demanda de aquella mujer a que le mostrara la verdad.
¡Pluf! una nube de humo, y Kaido dejó de ser Kaido.
Frente a Hageshi apareció un hombre alto, que bien aparentaba la tardía treintena. Vestía ropajes de buena calidad que lucían opulentos. Sin embargo, lo más característico de él, era esa melena roja de fuego vivo que hacía juego con su barba, rala, del mismo color. Un ojo yacía tapado por un parche, y de su cuello, serpenteante, salía la silueta de un tatuaje.
El tatuaje de un dragón. Si bien Kaido había sido bastante minucioso al confeccionar su transformación, gran parte de su empeño estaba en esa tinta plasmada en su piel.
Katame miró al Kaguya como solía mirar a todo el mundo. Por encima del hombro.
—¿Lo conocías?
