15/07/2018, 23:16
Los tres chicos asintieron y se pusieron en posición para cumplir la orden dada. Sin embargo, cuando estaban a punto de continuar sus caminos, el tiempo pareció detenerse un instante, justo antes de que la realidad se fraccionara de nuevo ante sus ojos. De un momento para otro el bosque, los tres genin que la acompañaban, el chaleco que vestía, todo desapareció sin dejar rastro.
Ayame contuvo la respiración, esperando de nuevo aquella opresiva oscuridad que tanto detestaba. Pero, afortunadamente para ella, nunca llegó.
En su lugar se encontraba ahora en una especie de sala blanca, completamente vacía a excepción de una silla con reposa-brazos. Sin embargo, lo que de verdad atrajo la mirada de Ayame fue el mensaje escrito en la pared, tres simples palabras escritas con tinta roja que, aún húmedo, se desparramaban por la superficie de la pared creando siniestros hilillos rojos.
«Casi parece sangre.» No pudo evitar pensar, con un escalofrío, antes de respirar hondo y cerrar los ojos en un gesto de concentración. Sabía que no era buena expresándose en voz alta, así que se tomó unos instantes para medir bien las palabras de respondería a continuación.
—Se trataba de una situación peliaguda y sabía que podía haber un traidor entre nosotros —comenzó a decir, abriendo de nuevo los ojos para fijar la mirada en el frente, como si así sintiera que podía dirigirse a alguien en concreto. Quizás, el mismo examinador—. Tampoco tenía tiempo, el exiliado conocía el terreno mejor que nosotros así que la opción de escoger un solo camino e ir todos juntos por ese quedaba descartada. La posibilidad de éxito era del 50%, pero también la de fracaso, y si nos equivocábamos tendríamos que retroceder y volver al otro camino, así que habríamos perdido demasiado tiempo y el objetivo ya se habría perdido. Por eso dividí el grupo en dos —Ayame se interrumpió, con un suspiro de pesar—. Desgraciadamente, aún no domino el Kage Bunshin no Jutsu ni tengo más de un comunicador conmigo, así que no podía enviar una réplica con el otro grupo para que acompañara y protegiera a los genin. Estaba arriesgando a enviar a un posible traidor con otro genin o directamente conmigo, con unas probabilidades del 33%. Soy consciente del riesgo que supone eso: si el traidor iba en el otro grupo con el otro genin, bien podría aliarse con el exiliado en caso de encontrarse con él e incluso llegar a atacar a su compañero o bien podría haber intentado atacarme a mí en caso de ir conmigo...
»Pero no veía otra alternativa para encontrar el rastro del exiliado. Por eso les di indicaciones para que se limitaran a seguir el rastro y para que no se enfrentaran de ninguna manera a él. Si eran ellos los que encontraban el verdadero rastro, uno de ellos retrocedería para comunicármelo mientras el otro mantenía la posición para no perderle de nuevo. Si hubiese sido yo la que lo encontrara, habría enviado a mi genin a avisarles a ellos del mismo modo. Esa es mi respuesta —culminó, levantando la barbilla.
¿Qué pasaría a continuación? ¿Recibiría algún tipo de respuesta? ¿Volverían al mismo escenario de antes? ¿O quizás le plantearían una nueva situación?
Ayame contuvo la respiración, esperando de nuevo aquella opresiva oscuridad que tanto detestaba. Pero, afortunadamente para ella, nunca llegó.
En su lugar se encontraba ahora en una especie de sala blanca, completamente vacía a excepción de una silla con reposa-brazos. Sin embargo, lo que de verdad atrajo la mirada de Ayame fue el mensaje escrito en la pared, tres simples palabras escritas con tinta roja que, aún húmedo, se desparramaban por la superficie de la pared creando siniestros hilillos rojos.
«Casi parece sangre.» No pudo evitar pensar, con un escalofrío, antes de respirar hondo y cerrar los ojos en un gesto de concentración. Sabía que no era buena expresándose en voz alta, así que se tomó unos instantes para medir bien las palabras de respondería a continuación.
—Se trataba de una situación peliaguda y sabía que podía haber un traidor entre nosotros —comenzó a decir, abriendo de nuevo los ojos para fijar la mirada en el frente, como si así sintiera que podía dirigirse a alguien en concreto. Quizás, el mismo examinador—. Tampoco tenía tiempo, el exiliado conocía el terreno mejor que nosotros así que la opción de escoger un solo camino e ir todos juntos por ese quedaba descartada. La posibilidad de éxito era del 50%, pero también la de fracaso, y si nos equivocábamos tendríamos que retroceder y volver al otro camino, así que habríamos perdido demasiado tiempo y el objetivo ya se habría perdido. Por eso dividí el grupo en dos —Ayame se interrumpió, con un suspiro de pesar—. Desgraciadamente, aún no domino el Kage Bunshin no Jutsu ni tengo más de un comunicador conmigo, así que no podía enviar una réplica con el otro grupo para que acompañara y protegiera a los genin. Estaba arriesgando a enviar a un posible traidor con otro genin o directamente conmigo, con unas probabilidades del 33%. Soy consciente del riesgo que supone eso: si el traidor iba en el otro grupo con el otro genin, bien podría aliarse con el exiliado en caso de encontrarse con él e incluso llegar a atacar a su compañero o bien podría haber intentado atacarme a mí en caso de ir conmigo...
»Pero no veía otra alternativa para encontrar el rastro del exiliado. Por eso les di indicaciones para que se limitaran a seguir el rastro y para que no se enfrentaran de ninguna manera a él. Si eran ellos los que encontraban el verdadero rastro, uno de ellos retrocedería para comunicármelo mientras el otro mantenía la posición para no perderle de nuevo. Si hubiese sido yo la que lo encontrara, habría enviado a mi genin a avisarles a ellos del mismo modo. Esa es mi respuesta —culminó, levantando la barbilla.
¿Qué pasaría a continuación? ¿Recibiría algún tipo de respuesta? ¿Volverían al mismo escenario de antes? ¿O quizás le plantearían una nueva situación?

![[Imagen: kQqd7V9.png]](https://i.imgur.com/kQqd7V9.png)