3/08/2018, 22:35
Los balbuceos del Inuzuka llevaron tanto al capitán como a la médica a interrumpir lo que estaban haciendo —Karma la autopsia, Hidetaka simplemente observar la estancia— y mirarlo con actitud interrogante. Era como si Etsu se hubiera comido algo pútrido que le hubiera reventado las tripas y de paso también había afectado a su perro.
Ellos no sabían que su sentido del olfato era mucho mayor que el de un ser humano común.
—¿Qué te pasa, chico? —le preguntó, apremiante—. ¿Qué le pasa a la puerta? ¿O es que las vísceras te han terminado removiendo el estómago?
Ellos no sabían que su sentido del olfato era mucho mayor que el de un ser humano común.
—¿Qué te pasa, chico? —le preguntó, apremiante—. ¿Qué le pasa a la puerta? ¿O es que las vísceras te han terminado removiendo el estómago?