7/08/2018, 19:09
Y si bien había ocasiones en que su buen olfato era toda una ventaja. En ésta ocasión era todo lo contrario. Era útil, muy útil, pero le producía una verdadera e incontrolable tortura. Si una persona normal estaría casi vomitando, imaginen esa sensación elevada a 100. Monstruosa, una sensación realmente monstruosa.
El resultado no tardó en acometer, ambos Inuzuka tuvieron la imperativa necesidad de echar fuera de su cuerpo a un invitado que ahora no era bienvenido, su desayuno. El can lo hizo en las escaleras, y los trocitos de tortitas con sirope de fresa decoraron las mismas. Entre tanto, Etsu lo pudo contener, gracias a gran capacidad de aguante o a saber qué. Fuese como fuese, le faltaba apenas un aleteo de mosquito a su vera para incitar al vómito. Pero no quería, se negaba a vomitar, era una de las sensaciones que peor le sentaba...
El capitán procedió a examinar lo que había tras la puerta, y no contento con ello, tomó el mayor sustento de olores vomitivos y lo puso en mitad de la sala. El chico se había resistido a ello con uñas y dientes, pero llegados a éste punto, ahora si que no pudo evitarlo.
Asomó de nuevo por la ventana, sacando casi mas de medio cuerpo, y procedió a llamar a JUAN.
—¡¡GWUUUUAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAGJ!! —conforme soltaba un potente chorro de comida en estado líquido por la boca, las lágrimas le saltaron y hasta las venas en los ojos se le resaltaron.
El pobre chico no pudo sino hacer gestos con las manos, intentando alertar a los transeuntes que curiosos paseaban por la calle en busca de información. Visto desde abajo, Etsu casi parecía un Rey Mago en lo alto de una carroza en plena navidad, repartiendo caramelos entre halagos.
Por desgracia, estaba regurgitando su desayuno, y quizás parte de la cena. No eran caramelos, y la gente no le halagaba, si no mas bien lo contrario, sobre todo las personas cercanas que llegaron incluso a empaparse del virulento vómito.
—¡¡HIJOEPUUUUTA!!! —¡¡CABROOOOON!! —¡¡MALNACIOOOOO!!
Pero, ¿y qué iba a hacer? no pudo evitarlo...
El capitán, a su rollo, se preguntó qué diantres hacía vomitando en botes de pintura.
¿A quién coño le importaba eso? ¿no podía tirarlo por el puñetero váter sin mas? Etsu se lo hubiese inquirido, pero era incapaz en ese preciso momento.
El resultado no tardó en acometer, ambos Inuzuka tuvieron la imperativa necesidad de echar fuera de su cuerpo a un invitado que ahora no era bienvenido, su desayuno. El can lo hizo en las escaleras, y los trocitos de tortitas con sirope de fresa decoraron las mismas. Entre tanto, Etsu lo pudo contener, gracias a gran capacidad de aguante o a saber qué. Fuese como fuese, le faltaba apenas un aleteo de mosquito a su vera para incitar al vómito. Pero no quería, se negaba a vomitar, era una de las sensaciones que peor le sentaba...
El capitán procedió a examinar lo que había tras la puerta, y no contento con ello, tomó el mayor sustento de olores vomitivos y lo puso en mitad de la sala. El chico se había resistido a ello con uñas y dientes, pero llegados a éste punto, ahora si que no pudo evitarlo.
Asomó de nuevo por la ventana, sacando casi mas de medio cuerpo, y procedió a llamar a JUAN.
—¡¡GWUUUUAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAGJ!! —conforme soltaba un potente chorro de comida en estado líquido por la boca, las lágrimas le saltaron y hasta las venas en los ojos se le resaltaron.
El pobre chico no pudo sino hacer gestos con las manos, intentando alertar a los transeuntes que curiosos paseaban por la calle en busca de información. Visto desde abajo, Etsu casi parecía un Rey Mago en lo alto de una carroza en plena navidad, repartiendo caramelos entre halagos.
Por desgracia, estaba regurgitando su desayuno, y quizás parte de la cena. No eran caramelos, y la gente no le halagaba, si no mas bien lo contrario, sobre todo las personas cercanas que llegaron incluso a empaparse del virulento vómito.
—¡¡HIJOEPUUUUTA!!! —¡¡CABROOOOON!! —¡¡MALNACIOOOOO!!
Pero, ¿y qué iba a hacer? no pudo evitarlo...
El capitán, a su rollo, se preguntó qué diantres hacía vomitando en botes de pintura.
¿A quién coño le importaba eso? ¿no podía tirarlo por el puñetero váter sin mas? Etsu se lo hubiese inquirido, pero era incapaz en ese preciso momento.
~ No muerdas lo que no piensas comerte ~