Otoño-Invierno de 221

Fecha fijada indefinidamente con la siguiente ambientación: Los ninjas de las Tres Grandes siguen luchando contra el ejército de Kurama allá donde encuentran un bastión sin conquistar. Debido a las recientes provocaciones del Nueve Colas, los shinobi y kunoichi atacan con fiereza en nombre de la victoria. Kurama y sus generales se encuentran acorralados en las Tierras Nevadas del Norte, en el País de la Tormenta. Pero el invierno está cerca e impide que cualquiera de los dos bandos avance, dejando Oonindo en una situación de guerra fría, con pequeñas operaciones aquí y allá. Las villas requieren de financiación tras la pérdida de efectivos en la guerra, y los criminales siguen actuando sobre terreno salpicado por la sangre de aliados y enemigos, por lo que los ninjas también son enviados a misiones de todo tipo por el resto del mundo, especialmente aquellos que no están preparados para enfrentarse a las terribles fuerzas del Kyuubi.
#33
Contuvo un grito cuando vio como Yota saltaba al cuello del animal, con un arma que parecía estar recubierta de electricidad. La sangre comenzó a manar de la apuñalada, y la electricidad hizo que el animal empezar a revolverse, con estamos y gritos de puro dolor.

Juro tenía que admitirlo, estaba asustado. Quizá por los gritos del animal, porque Yota le pedía que lo matase, porque alguien moriría hiciese lo que hiciese. Simplemente, el éstres empezaba a dominarle. Pero no iba abandonar a su compañero, en una posición tan comprometida.

No supo controlar sus fuerzas, sólo quería que el oso dejara de atacarlos, y sobretodo, que dejara de agonizar.

"Que pare, que pare, que pare...."

Dio una palmada y orientó las palmas hacia ambos, sin pensar en las consecuencias. Una gran onda de viento golpeó y arrolló al oso.. El oso dejó de gritar. También dejó de moverse.

- Quizá me pase... - murmuró, poniéndose al lado de su compañero - Quería asegurarme de que fuese el último...

Intento sonreír, aunque fue una sonrisa triste. No se sentía especialmente orgulloso. Había sido el oso o ellos, pero aún así....

La anciana surgió de entre los arbustos, admirando el resultado. Juro recogió su látigo, en algún momento de dar la palmada lo había soltado. Lo enrolló mientras hablaba.

- Veo que sois habilidosos... -ella tambien parecía sentir algo de tristeza - - Mirad, esto es lo que hacen los bandidos. Hieren a los animales y los vuelven locos. Este oso no tendria porque haber terminado así...

Juro asintió, pausadamente. Tenía sentido, ese corte era grande. Seguramente el oso escapó tras ser herido y se topo con ellos.
Hablo / Pienso

Avatar hecho por la increible Eri-sama.

...

Sellos implantados: Hermandad intrepida
  • Juro y Datsue : Aliento nevado, 218. Poder:60
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Mensajes en este tema
RE: El rastro de la Konoha perdida - por Eikyuu Juro - 12/09/2015, 17:27


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