12/08/2018, 17:04
Durante esa fracción de segundos, Juro pudo sentirlo todo. El choque del metal, el correr de la sangre. Incluso pudo imaginarse el grito de los caídos, de horror, y el de la victoria de sus agresores. Pudo imaginarse a hombres y mujeres luchando y muriendo, una y otra vez. Un festival de verdadera sangre.
Tiempo después, si le preguntasen que era un genjutsu, Juro nunca podría repetir la definición de la academia de la misma forma. No es que te metieran en una ilusión. La vivías.
Mientras se alzaba ante el anterior examinador (el viento golpeando su cara y moviendo sus cabellos. La pared resquebrajándose), todo volvió a congelarse, tal y como había sucedido en las anteriores ilusiones. La imagen desapareció, y en un abrir y cerrar de ojos, ya no se encontraba AHÍ. Con ojos aturdidos, se dio cuenta de que la sala no estaba destruida. Había regresado a la sala, como si de un viaje en el tiempo se tratase. El examinador estaba ahí, mirándole.
Entonces, lo entendió. Había sido engañado otra vez por aquella ilusión. Lo que había parecido tan real había sido solo una prueba.
« Qué truco más sucio » — protestó para sí. Fingir que salían de la ilusión para meterla en otra más sin que se diera cuenta. Se sentía estafado.
Juro miró a los ojos a aquel hombre.
— Bienvenido, Eikyu Juro. Bien hecho, joven, mi nombre es Yamamoto Zan y no, al contrario de lo que crees no nos conocemos. Bueno, con esto concluye la prueba. Recibirás más información del encargado. Suerte.
Sorprendido, se dio cuenta de que tenía que inclinar la oreja para escucharle. Aquella voz profunda y gutural que antes le había sobrecogido y le había parecido tan familiar, ahora, había desaparecido.
« Espera. ¿Era parte del Genjutsu también? » — No había dudas. Ese hombre no le sonaba de nada. Yamamoto Zan. Realmente no le conocía. ¿Por qué entonces su voz...? ¿Acaso habían usado un truco vocal para distraerle y que estuviera menos concentrado? ¿O es que había algo más? Maldijo para sí. Si lo hubiera sabido antes, probablemente su pregunta había sido distinta.
Pero ya había pasado. No sabía si sentirse afortunado o no de lo que había pasado, pero ya recibiría la notificación de lo que había hecho. Ahora solo quería marcharse.
— G-gracias por todo — murmuró Juro, torpemente. Le dolía la cabeza, y no se sentía con fuerzas de realizar más preguntas. Hizo una reverencia, y luego, se dispuso a abandonar el aula. Por la ventana, pudo comprobar que habían pasado horas desde que había empezado. El estómago le rugía, y se sentía cansado.
Tiempo después, si le preguntasen que era un genjutsu, Juro nunca podría repetir la definición de la academia de la misma forma. No es que te metieran en una ilusión. La vivías.
Mientras se alzaba ante el anterior examinador (el viento golpeando su cara y moviendo sus cabellos. La pared resquebrajándose), todo volvió a congelarse, tal y como había sucedido en las anteriores ilusiones. La imagen desapareció, y en un abrir y cerrar de ojos, ya no se encontraba AHÍ. Con ojos aturdidos, se dio cuenta de que la sala no estaba destruida. Había regresado a la sala, como si de un viaje en el tiempo se tratase. El examinador estaba ahí, mirándole.
Entonces, lo entendió. Había sido engañado otra vez por aquella ilusión. Lo que había parecido tan real había sido solo una prueba.
« Qué truco más sucio » — protestó para sí. Fingir que salían de la ilusión para meterla en otra más sin que se diera cuenta. Se sentía estafado.
Juro miró a los ojos a aquel hombre.
— Bienvenido, Eikyu Juro. Bien hecho, joven, mi nombre es Yamamoto Zan y no, al contrario de lo que crees no nos conocemos. Bueno, con esto concluye la prueba. Recibirás más información del encargado. Suerte.
Sorprendido, se dio cuenta de que tenía que inclinar la oreja para escucharle. Aquella voz profunda y gutural que antes le había sobrecogido y le había parecido tan familiar, ahora, había desaparecido.
« Espera. ¿Era parte del Genjutsu también? » — No había dudas. Ese hombre no le sonaba de nada. Yamamoto Zan. Realmente no le conocía. ¿Por qué entonces su voz...? ¿Acaso habían usado un truco vocal para distraerle y que estuviera menos concentrado? ¿O es que había algo más? Maldijo para sí. Si lo hubiera sabido antes, probablemente su pregunta había sido distinta.
Pero ya había pasado. No sabía si sentirse afortunado o no de lo que había pasado, pero ya recibiría la notificación de lo que había hecho. Ahora solo quería marcharse.
— G-gracias por todo — murmuró Juro, torpemente. Le dolía la cabeza, y no se sentía con fuerzas de realizar más preguntas. Hizo una reverencia, y luego, se dispuso a abandonar el aula. Por la ventana, pudo comprobar que habían pasado horas desde que había empezado. El estómago le rugía, y se sentía cansado.
Hablo / Pienso
Avatar hecho por la increible Eri-sama.
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Sellos implantados: Hermandad intrepida
- Juro y Datsue : Aliento nevado, 218. Poder:60