13/08/2018, 17:23
El examinador suspiró, y Ayame irguió la espalda con los ojos aún fijos en el hombre y los labios temblorosos. Por un momento, aunque lo sabía imposible, llegó a temer que la suspendería y ya estaba comenzando a maldecir su propia curiosidad, la que la había empujado al abismo, cuando habló:
—Veras, Ayame-san, se trataba de un genjutsu por el cual deberías escuchar la voz de la persona que más... nerviosa te pusiera, es difícil de explicar, la cuestión es que fuera una voz que te dejase intranquila para toda la prueba. Zetsuo-sama insistió en que, sin duda, sería su voz la que escuchases. Pero con estas ilusiones nunca se sabe.
«¿Han hablado con mi padre? ¿Por qué?» Se preguntó, aunque enseguida lo entendió todo. La oscuridad, el tabaco... todas aquellas debilidades tan suyas sólo las podían conocer alguien muy cercano a ella. Alguien como su propio padre. ¿Pero había dicho que sería su voz la que le pondría nerviosa? En eso había errado, pues la voz que había escuchado era de mujer. Era, aunque lo había creído imposible, la de Amekoro Yui.
Un escalofrío recorrió su cuerpo, pero se apresuró en inclinar la cabeza.
—Muchas gracias por la respuesta, señor —respondió, antes de reincorporarse y dar media vuelta para salir del aula de examen.
«Un genjutsu muy interesante, sí... Es como si combinara mi técnica de la imitación de voces con la técnica de la visión del infierno...» Una técnica que aún quedaba muy lejos de su alcance como ilusionista, pero que pensaba llegar a dominar algún día.
Con aquellos pensamientos en mente, Ayame abandonó la Academia de las Olas, mientras seguía preguntándose si lo habría hecho bien o mal o cuánto tiempo tardaría en conocer los resultados, y echó a andar hacia el restaurante más cercano que encontrara. Iba a necesitar una buena cena para suplir aquel agotamiento mental y toda la comida que no había ingerido desde el desayuno.
—Veras, Ayame-san, se trataba de un genjutsu por el cual deberías escuchar la voz de la persona que más... nerviosa te pusiera, es difícil de explicar, la cuestión es que fuera una voz que te dejase intranquila para toda la prueba. Zetsuo-sama insistió en que, sin duda, sería su voz la que escuchases. Pero con estas ilusiones nunca se sabe.
«¿Han hablado con mi padre? ¿Por qué?» Se preguntó, aunque enseguida lo entendió todo. La oscuridad, el tabaco... todas aquellas debilidades tan suyas sólo las podían conocer alguien muy cercano a ella. Alguien como su propio padre. ¿Pero había dicho que sería su voz la que le pondría nerviosa? En eso había errado, pues la voz que había escuchado era de mujer. Era, aunque lo había creído imposible, la de Amekoro Yui.
Un escalofrío recorrió su cuerpo, pero se apresuró en inclinar la cabeza.
—Muchas gracias por la respuesta, señor —respondió, antes de reincorporarse y dar media vuelta para salir del aula de examen.
«Un genjutsu muy interesante, sí... Es como si combinara mi técnica de la imitación de voces con la técnica de la visión del infierno...» Una técnica que aún quedaba muy lejos de su alcance como ilusionista, pero que pensaba llegar a dominar algún día.
Con aquellos pensamientos en mente, Ayame abandonó la Academia de las Olas, mientras seguía preguntándose si lo habría hecho bien o mal o cuánto tiempo tardaría en conocer los resultados, y echó a andar hacia el restaurante más cercano que encontrara. Iba a necesitar una buena cena para suplir aquel agotamiento mental y toda la comida que no había ingerido desde el desayuno.

![[Imagen: kQqd7V9.png]](https://i.imgur.com/kQqd7V9.png)