10/10/2018, 20:08
El humo prometía fuego, pero a medida que avanzaba a través de la espesura podía percibir como reinaba la placidez típica de los bosques. Al final llego a un claro, donde se levantaba una pintoresca cabaña. La misma era modesta y de su chimenea emergía una columna de humo.
—Interesante —se dijo mientras la observaba cuidadosamente—. No se trata de un incendio, pero parece una casa bastante agradable.
A su curiosidad la avivo el sonido del aire siendo cortado, seguido de un golpe seco y un crujido. Bordeo, la cabaña buscando el origen de aquel ruido. En lo que podía considerarse como la parte trasera, había un sujeto trabajando arduamente en la labor de partir madera. Se le veía fuerte y grande como un árbol y salvaje y velludo como un oso.
—Buenas tardes —saludo él, mientras aquel sujeto se enjugaba el sudor—. ¿es usted un hombre del bosque?
¿Hombre del bosque? Si, de hecho, quería decir leñador, pero en aquel momento la palabra no llegaba a su mente. Solo recordaba los cuentos que había leído y de cómo describían a aquella gente del bosque tal y como la estaba viendo. Por supuesto, y pese a su curiosidad, mantuvo la distancia: en algunos relatos aquellos sujetos podían ser impredecibles y aterradores (irascibles a la vez que bondadosos), capaces de matar a un buey de un hachazo y de estrangular un lobo con sus manos desnudas… En su infancia reciente le habían parecido exageraciones entretenidas, pero viendo tal contextura se veía a si mismo mucho más débil que un buey y mucho menos feroz que un lobo, además de tener menos contextura que los troncos que aquel hombre destrozaba.
—Interesante —se dijo mientras la observaba cuidadosamente—. No se trata de un incendio, pero parece una casa bastante agradable.
A su curiosidad la avivo el sonido del aire siendo cortado, seguido de un golpe seco y un crujido. Bordeo, la cabaña buscando el origen de aquel ruido. En lo que podía considerarse como la parte trasera, había un sujeto trabajando arduamente en la labor de partir madera. Se le veía fuerte y grande como un árbol y salvaje y velludo como un oso.
—Buenas tardes —saludo él, mientras aquel sujeto se enjugaba el sudor—. ¿es usted un hombre del bosque?
¿Hombre del bosque? Si, de hecho, quería decir leñador, pero en aquel momento la palabra no llegaba a su mente. Solo recordaba los cuentos que había leído y de cómo describían a aquella gente del bosque tal y como la estaba viendo. Por supuesto, y pese a su curiosidad, mantuvo la distancia: en algunos relatos aquellos sujetos podían ser impredecibles y aterradores (irascibles a la vez que bondadosos), capaces de matar a un buey de un hachazo y de estrangular un lobo con sus manos desnudas… En su infancia reciente le habían parecido exageraciones entretenidas, pero viendo tal contextura se veía a si mismo mucho más débil que un buey y mucho menos feroz que un lobo, además de tener menos contextura que los troncos que aquel hombre destrozaba.
![[Imagen: aab687219fe81b12d60db220de0dd17c.gif]](https://i.pinimg.com/originals/aa/b6/87/aab687219fe81b12d60db220de0dd17c.gif)
