15/10/2018, 18:55
—¡Claro muchacho, ahí dentro están mis otros seis hermanos! Están ayudando a la doncella que encontramos el otro día en el bosque y que ahora se ha convertido en nuestra chacha —bufó, con voz ronca y profunda—. Un hombre del bosque, estos chicos de hoy en día... No te jode... —añadió en voz más baja, volviendo a apoyar la mano en el mango del hacha y levantarla con una facilidad pasmosa.
Kazuma no estaba seguro si aquello dicho era una broma; y si lo era no sabía si era de aquellas de las que debían ser graciosas u ofensivas. Aunque en cualquier caso le causaba curiosidad: le parecía poco creíble que aquel sujeto tuviese seis hermanos de (quizas) sus mismas dimensiones en aquella cabaña, adema de que mantener a una chica que encontraron en el bosque a manera de sirvienta no parecía correcto. Lo dicho también se le asemejaba al relato de Shiroyuki, pero supuso aquello podía ser una coincidencia.
—Vale —Fue lo único que alcanzo a responder—. Disculpe que interrumpa su labor, pero estoy buscando una planta para hacer té llamada “Camellia sinensis”.
Se acercó un poco más, aunque con cautela, y desdoblo y le enseño un papel en donde había anotado en limpio la información de las hojas que estaba buscando. El dibujo, pese a ser bastante simple y feo, trataba de mostrar una hoja de borde acerrado, con unos quince centímetros de largo y unos cinco de ancho.
Kazuma no estaba seguro si aquello dicho era una broma; y si lo era no sabía si era de aquellas de las que debían ser graciosas u ofensivas. Aunque en cualquier caso le causaba curiosidad: le parecía poco creíble que aquel sujeto tuviese seis hermanos de (quizas) sus mismas dimensiones en aquella cabaña, adema de que mantener a una chica que encontraron en el bosque a manera de sirvienta no parecía correcto. Lo dicho también se le asemejaba al relato de Shiroyuki, pero supuso aquello podía ser una coincidencia.
—Vale —Fue lo único que alcanzo a responder—. Disculpe que interrumpa su labor, pero estoy buscando una planta para hacer té llamada “Camellia sinensis”.
Se acercó un poco más, aunque con cautela, y desdoblo y le enseño un papel en donde había anotado en limpio la información de las hojas que estaba buscando. El dibujo, pese a ser bastante simple y feo, trataba de mostrar una hoja de borde acerrado, con unos quince centímetros de largo y unos cinco de ancho.
![[Imagen: aab687219fe81b12d60db220de0dd17c.gif]](https://i.pinimg.com/originals/aa/b6/87/aab687219fe81b12d60db220de0dd17c.gif)
