16/10/2018, 03:20
—Así que otro obstáculo en el camino, ¿eh?
Kazuma se exigía lucir impasible, pero en su interior se sentía un tanto preocupado; además de que aquel sujeto y la fuerza con que hacia leña le intimidaban un poco. Se sentó en la hierba a meditar durante unos minutos sobre la situación y el rumbo que debía seguir; tomarse un momento para ordenar sus pensamientos siempre le había ayudado a salir de dificultades.
De pronto su estómago le dio aviso del hambre incipiente que correspondia a las horas de la tarde. Tomo la bolsa que le habían dado antes y de la misma extrajo un par manzanas rojas. Antes de dar el primer bocado, observo los alrededores y vio toda la madera que había cortado el leñador; y supuso que tanto trabajo le habría costado mucha energía.
—¿Quiere una? —pregunto, elevando y mostrándole la brillante y jugosa manzana, para luego decir en juego—. No esta envenenada, si es que le preocupa eso.
Una tenue y serena sonrisa era lo único que permitía dilucidar que aquello era una broma que consistía en una referencia a un cuento popular. Y si el hombre del bosque aceptaba la fruta, él se la arrojaría suavemente para que la atrapase en el aire; quizás así descansase un momento y detuviera aquel intimidante guillotinar de inocentes maderos.
Kazuma se exigía lucir impasible, pero en su interior se sentía un tanto preocupado; además de que aquel sujeto y la fuerza con que hacia leña le intimidaban un poco. Se sentó en la hierba a meditar durante unos minutos sobre la situación y el rumbo que debía seguir; tomarse un momento para ordenar sus pensamientos siempre le había ayudado a salir de dificultades.
De pronto su estómago le dio aviso del hambre incipiente que correspondia a las horas de la tarde. Tomo la bolsa que le habían dado antes y de la misma extrajo un par manzanas rojas. Antes de dar el primer bocado, observo los alrededores y vio toda la madera que había cortado el leñador; y supuso que tanto trabajo le habría costado mucha energía.
—¿Quiere una? —pregunto, elevando y mostrándole la brillante y jugosa manzana, para luego decir en juego—. No esta envenenada, si es que le preocupa eso.
Una tenue y serena sonrisa era lo único que permitía dilucidar que aquello era una broma que consistía en una referencia a un cuento popular. Y si el hombre del bosque aceptaba la fruta, él se la arrojaría suavemente para que la atrapase en el aire; quizás así descansase un momento y detuviera aquel intimidante guillotinar de inocentes maderos.
![[Imagen: aab687219fe81b12d60db220de0dd17c.gif]](https://i.pinimg.com/originals/aa/b6/87/aab687219fe81b12d60db220de0dd17c.gif)
