18/10/2018, 21:43
—¿Es que además de cortito estás sordo? En las Islas del Té, ya te lo he dicho. En este bosque no crece ninguna planta de té, y ahora márchate antes de que pierda la paciencia contigo —le soltó, claramente elusivo. Parecía querer abandonar el tema lo antes posible.
Kazuma retrocedió unos pasos ante la tentativa de una perdida de estribos. Quiso tener la determinación y el aplomo para seguir insistiendo hasta obtener una respuesta satisfactoria, pero unos cuantos hachazos y unas pocas palabras rudas más y terminaría encontrando problemas.
—Entiendo… Me retiro, pues —dijo, fría y serenamente—. Disculpe el incordio y que tenga buenas tardes.
Aquello resultaba problemático, pero no por eso llegaba a ser una excusa para darse por vencido. Por esa razón, en lugar de devolverse a las afueras del bosque, siguió la dirección que llevaba, adentrándose aún más en la espesura.
—Se me agotan las opciones —susurro mientras caminaba.
En su andar pensaba en que el pergamino aseguraba que en los bosques de la región crecía tan esquiva planta; y aun así el hombre del bosque desmentía aquello, asegurando que allí no se daban hojas de té. Por un lado, una persona que pasase sus días allí debería saber con exactitud que hay y que no hay en su bosque; por otra parte, aquel sujeto no estaba dispuesto a colaborar de ninguna forma, por lo que bien podría estar mintiendo para deshacerse de él.
—Por ahora solo me queda una posible resolución —señalo a sí mismo, pensando fríamente—: actuar como si los datos de la misión fuesen verídicos y como si aquel hombre estuviese mintiendo o siendo evasivo.
¿Resultaba una forma innecesariamente compleja de decirse a sí mismo que de todas formas tenía que buscar? Ciertamente, pero en aquel momento era la única certeza a la que podía atenerse.
Kazuma retrocedió unos pasos ante la tentativa de una perdida de estribos. Quiso tener la determinación y el aplomo para seguir insistiendo hasta obtener una respuesta satisfactoria, pero unos cuantos hachazos y unas pocas palabras rudas más y terminaría encontrando problemas.
—Entiendo… Me retiro, pues —dijo, fría y serenamente—. Disculpe el incordio y que tenga buenas tardes.
Aquello resultaba problemático, pero no por eso llegaba a ser una excusa para darse por vencido. Por esa razón, en lugar de devolverse a las afueras del bosque, siguió la dirección que llevaba, adentrándose aún más en la espesura.
—Se me agotan las opciones —susurro mientras caminaba.
En su andar pensaba en que el pergamino aseguraba que en los bosques de la región crecía tan esquiva planta; y aun así el hombre del bosque desmentía aquello, asegurando que allí no se daban hojas de té. Por un lado, una persona que pasase sus días allí debería saber con exactitud que hay y que no hay en su bosque; por otra parte, aquel sujeto no estaba dispuesto a colaborar de ninguna forma, por lo que bien podría estar mintiendo para deshacerse de él.
—Por ahora solo me queda una posible resolución —señalo a sí mismo, pensando fríamente—: actuar como si los datos de la misión fuesen verídicos y como si aquel hombre estuviese mintiendo o siendo evasivo.
¿Resultaba una forma innecesariamente compleja de decirse a sí mismo que de todas formas tenía que buscar? Ciertamente, pero en aquel momento era la única certeza a la que podía atenerse.
![[Imagen: aab687219fe81b12d60db220de0dd17c.gif]](https://i.pinimg.com/originals/aa/b6/87/aab687219fe81b12d60db220de0dd17c.gif)
