Otoño-Invierno de 221

Fecha fijada indefinidamente con la siguiente ambientación: Los ninjas de las Tres Grandes siguen luchando contra el ejército de Kurama allá donde encuentran un bastión sin conquistar. Debido a las recientes provocaciones del Nueve Colas, los shinobi y kunoichi atacan con fiereza en nombre de la victoria. Kurama y sus generales se encuentran acorralados en las Tierras Nevadas del Norte, en el País de la Tormenta. Pero el invierno está cerca e impide que cualquiera de los dos bandos avance, dejando Oonindo en una situación de guerra fría, con pequeñas operaciones aquí y allá. Las villas requieren de financiación tras la pérdida de efectivos en la guerra, y los criminales siguen actuando sobre terreno salpicado por la sangre de aliados y enemigos, por lo que los ninjas también son enviados a misiones de todo tipo por el resto del mundo, especialmente aquellos que no están preparados para enfrentarse a las terribles fuerzas del Kyuubi.
#19
Lejos de achantarse, ella se rio. Al principio era una risa entre dientes, baja, pero terminó por transformarse en una carcajada. Se acercó a ella, libre de todo temor, y cerró los ojos.

—Yo no mantengo cautivo a nadie. Sólo soy una humilde sierva del legítimo rey de Oonindo. Por favor, Kurama-sama.

«¿Kurama-sama?» Repitió para sus adentros, terriblemente confundida. ¿Desde cuando existían humanos que servían a los bijuu?

Pero sus pensamientos se vieron ofuscados cuando una perturbación demoníaca agitó el ambiente. Incluso los pájaros callaron, intimidados ante la nueva aparición. Y es que en los profundos ojos de Kuroyuki se había asomado el fuego incandesciente del Nueve.

—Hola, hermana —La voz que surgió de sus labios fue muy diferente a la de Kuroyuki. Ahora era masculina, profunda, gutural. Una voz que habría puesto la piel de gallina a cualquier humano corriente, pero no a ella.

—Kurama...

—Baja ese dedo, Kokuō. Estás empezando a asustarme —pidió, encogiéndose de hombros. Y ella lo hizo, aunque bien sabía que Kurama jamás se asustaba ante nada. Mucho menos ante ella—. ¿Sabes cuántas molestias nos hemos tenido que tomar para encontrarte? Menos mal que montaste todo ese espectáculo en Uzushiogakure, los rumores recorrieron Oonindo como un el agua de una balsa que se desborda tras una inundación.

Kokuō palideció con el recuerdo. Había estado a punto de conseguir su ansiada libertad después de que Ayamer perdiera los estribos una vez más. Si no hubiese sido por la intervención de aquellos dos shinobi de Uzushiogakure y del amorcito de la muchacha...

—De nada por liberarte —añadió, como si le estuviera leyendo la mente. Y la sonrisa zorruna de Kurama ensanchó los labios de Kuroyuki en una mueca grotesca, enseñando todos y cada uno de sus dientes.

—Me sigue pareciendo terrible que prefieras estar dentro de esa humana en lugar de reclamar tu total libertad, Kurama —replicó Kokuō, alzando la barbilla con el orgullo de una princesa—. ¿Es que has olvidado lo que los humanos nos hicieron en el pasado? ¿Qué es esa tontería de "el Rey de Oonindo"? ¿Y por qué no acudías a las reuniones?
[Imagen: kQqd7V9.png]
Sprite por Karvistico.


—Habitación de Ayame: Link

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RE: ¿Por qué alguien haría esto? - por Aotsuki Ayame - 4/11/2018, 20:01


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