21/11/2018, 00:09
—Sí lo dice el líder, no tengo nada que objetar—. Sonrío el de cabellos tricolor. —Vamos, Hyūga— Le indicó de forma enérgica mientras le tomaba del brazo para intentar llevarlo consigo al dormitorio.
No sabía si las palabras del otro eran una sugerencia o una orden, pero mientras le dejaran descansar de forma cómoda y gratuita no iba a oponerse en ningún momento. "Allá él." Río para sus adentros mientras movía la cabeza y se tronaba el cuello, pues el traqueteo de la carreta le dejó bastante incomodidad a diferencia del otro par de genin. "Vaya, el calvito quiere actuar cómo un quedabien... qué asco." Dudaba enormemente que la amabilidad del monje fuese sincera.
No sabía exactamente porqué, pero cada acción o palabra del pelón le causaba cada vez más y más desagrado. Fuese cómo fuese, no iba a dejar que eso afectara su propio rendimiento. Simplemente iría al cuarto junto a Higeki y dejaría su equipaje mientras esperaba la cena.
—¡Eh, chico!— Diría Uruk aún con la niña en brazos mientras llegaban a la cocina. —Escuché que querías ayudar, ¿sabes pelar verdura?— Le dijo sonriente.
—¡Ouh!— Una señora bajita y regordeta de cabellos castaños se asomó desde la puerta de la cocina, vistiendo un delantal blanco y portando un trapo de limpieza entre las manos. —¿Visitas?— Ladeó la cabeza al ver al Karamaru.
—Sí, resulta que ese carcamal de Atsuki aparentemente trajo ninjas consigo esta vez. Será una cena para siete hoy—. Sonrío.
—¡Ay! De haber sabido preparaba algo especial— Soltó el trapo y se llevó ambas manos a las mejillas. —¡Pero dónde están mis modales! Perdón shinobi-san, me llamo Chiasa— Puso ambas manos al frente e inclinó la cabeza para saludar.
No sabía si las palabras del otro eran una sugerencia o una orden, pero mientras le dejaran descansar de forma cómoda y gratuita no iba a oponerse en ningún momento. "Allá él." Río para sus adentros mientras movía la cabeza y se tronaba el cuello, pues el traqueteo de la carreta le dejó bastante incomodidad a diferencia del otro par de genin. "Vaya, el calvito quiere actuar cómo un quedabien... qué asco." Dudaba enormemente que la amabilidad del monje fuese sincera.
No sabía exactamente porqué, pero cada acción o palabra del pelón le causaba cada vez más y más desagrado. Fuese cómo fuese, no iba a dejar que eso afectara su propio rendimiento. Simplemente iría al cuarto junto a Higeki y dejaría su equipaje mientras esperaba la cena.
—¡Eh, chico!— Diría Uruk aún con la niña en brazos mientras llegaban a la cocina. —Escuché que querías ayudar, ¿sabes pelar verdura?— Le dijo sonriente.
—¡Ouh!— Una señora bajita y regordeta de cabellos castaños se asomó desde la puerta de la cocina, vistiendo un delantal blanco y portando un trapo de limpieza entre las manos. —¿Visitas?— Ladeó la cabeza al ver al Karamaru.
—Sí, resulta que ese carcamal de Atsuki aparentemente trajo ninjas consigo esta vez. Será una cena para siete hoy—. Sonrío.
—¡Ay! De haber sabido preparaba algo especial— Soltó el trapo y se llevó ambas manos a las mejillas. —¡Pero dónde están mis modales! Perdón shinobi-san, me llamo Chiasa— Puso ambas manos al frente e inclinó la cabeza para saludar.