1/12/2018, 16:46
Kazuma podía sentir y escuchar los pasos de su perseguidor detrás de él, pasos lentos pero tan pesados que hacían retumbar el suelo a su alrededor como un rinoceronte a la carga. Y, como la bestia que simulaba ser, Kazuma era plenamente consciente de que el hombretón no se detendría hasta alcanzarle. Y con el barrote por delante si era necesario.
Buscando burlarle, el muchacho hizo uso de la picaresca y creó una réplica ilusoria que simulaba estar escondiéndose entre las raíces de un árbol cercano. El sicario, que para fortuna de Kazuma no era ni ninja ni precisamente avispado como para conocer los entresijos de las técnicas shinobi ni mucho menos las diferencias entre clones y reales, se abalanzó sobre el muchacho para golpearlo. Por supuesto, la réplica se desvaneció ante el primer impacto con una boluta de humo, dejando al hombretón solo y terriblemente confundido. Y el verdadero Kazuma ya se encontraría lejos de allí, a salvo de sus manazas.
La cuestión ahora era... ¿sabría regresar de nuevo a la aldea sin perderse?
Buscando burlarle, el muchacho hizo uso de la picaresca y creó una réplica ilusoria que simulaba estar escondiéndose entre las raíces de un árbol cercano. El sicario, que para fortuna de Kazuma no era ni ninja ni precisamente avispado como para conocer los entresijos de las técnicas shinobi ni mucho menos las diferencias entre clones y reales, se abalanzó sobre el muchacho para golpearlo. Por supuesto, la réplica se desvaneció ante el primer impacto con una boluta de humo, dejando al hombretón solo y terriblemente confundido. Y el verdadero Kazuma ya se encontraría lejos de allí, a salvo de sus manazas.
La cuestión ahora era... ¿sabría regresar de nuevo a la aldea sin perderse?
