8/12/2018, 21:28
En pos de orientarse, Kazuma se subió a lo alto de un árbol y oteó el cielo, buscando el rastro del sol. No tardó en encontrarlo en el horizonte, apenas un mediocírculo que ya estaba sumergiéndose en aquel interminable océano de árboles. En aquella dirección estaba el oeste; así que no le costaría demasiado encontrar el norte...
¿Verdad?
Lo cierto era que el joven shinobi llevaba tantas horas en aquel lugar y había gastado tantas horas buscando la caprichosa planta del té que la oscuridad no tardó en alcanzarle. Los sonidos del bosque, antes reconfortantes y relajantes, ahora se habían convertido en inquietantes crujidos entre la maleza y la sensación de que varios pares de ojos le observaban entre la vegetación y se clavaban en su nuca eran cada vez mayores. Y pronto lo que parecía estar en línea recta le confundía hasta el punto de hacerle virar la dirección una y otra vez. De un momento a otro, el pie del genin se enredó y terminó por dar con el suelo. Podría haber sido una raíz algo más levantada, quizás una rama demasiado larga que se habría interpuesto entre sus piernas; pero lo que encontraría Kazuma si se detenía a investigar qué era lo que le había hecho caer de aquella manera no era nada más y nada menos que...
Una bandana shinobi. Con la tela algo deteriorada y polvorienta y el metal sucio y empañado, pero con el símbolo de Kusagakure bien tallado en ella.
¿Verdad?
Lo cierto era que el joven shinobi llevaba tantas horas en aquel lugar y había gastado tantas horas buscando la caprichosa planta del té que la oscuridad no tardó en alcanzarle. Los sonidos del bosque, antes reconfortantes y relajantes, ahora se habían convertido en inquietantes crujidos entre la maleza y la sensación de que varios pares de ojos le observaban entre la vegetación y se clavaban en su nuca eran cada vez mayores. Y pronto lo que parecía estar en línea recta le confundía hasta el punto de hacerle virar la dirección una y otra vez. De un momento a otro, el pie del genin se enredó y terminó por dar con el suelo. Podría haber sido una raíz algo más levantada, quizás una rama demasiado larga que se habría interpuesto entre sus piernas; pero lo que encontraría Kazuma si se detenía a investigar qué era lo que le había hecho caer de aquella manera no era nada más y nada menos que...
Una bandana shinobi. Con la tela algo deteriorada y polvorienta y el metal sucio y empañado, pero con el símbolo de Kusagakure bien tallado en ella.
